Reconocemos que cansa la tarea del sabueso que una vez que muerde su presa no la suelta sino por la fuerza. Cuando el periodista da en el clavo, y se pretende desautorizarlo ante la gente mintiendo, debe insistir y denunciar la mentira. Callar es mucho peor que dejar pasar las irreverencias del gobierno con los gobernados, lo que en definitiva es hacerse cómplice de un abuso de autoridad, muchas veces hipócrita. En el caso que nos vamos a referir, se trata, además, de reclamar seriedad y honestidad intelectual al gobernante, simplemente para cumplir con la ley.
El Mercosur se ha convertido en una zona del far west justamente porque algunos de sus países miembros niegan hoy una apertura económica amplia, a la chilena, y adoptan con pretensión de imponer a sus socios una política proteccionista. Es en su seno en donde algunos de nuestros socios comerciales más fuertes -hoy es Brasil y Argentina que ocupaba el segundo lugar en el 2011 fue desplazada por China- van cambiando y pretendiendo imponerle a los demás lo que a su interés de coyuntura más le convenga. Entonces, para legitimar la subordinación a los imperativos del gobierno de los Kirchner, Mujica, Astori, Almagro y todos a una, han optado por admitirla -no pueden negar las evidencias- pero quitándole importancia. Mujica dirá que las violaciones a los Tratados Internacionales son normales, por lo que no le quitan el sueño. Y para Astori -es contarlo y no creerlo en un hombre de alto nivel docente- ello es la consecuencia que cada país tenga políticas económicas diferentes, sin un solo punto en común. Y así pretenden a convencer a Don Juan y a Doña María diciendo que no es nada que llame la atención, y que la oposición al advertirlo, exagera.
No queremos profundizar sobre la gravedad de lo que ahora se quiere presentar como algo natural, y además previsible. Se lo quiere bendecir por su intrascendencia, lo cual se contrapone a las opiniones del mismo Astori vertidas a posteriori, embanderándose con los empresarios uruguayos que reclaman por las demoras de las licencias. Muchas llevan más de 100 días.
El Mercosur nace con el Tratado de Asunción en 1990. Un Tratado es un contrato entre dos o más países que como todos los contratos tiene fuerza de ley para el reconocimiento de los derechos y cumplimiento de las obligaciones para los signatarios. Su creación apunta a lo que es propio de un mercado común, la libre circulación de bienes y servicios en el territorio que abarca. Teniendo en cuenta las profundas asimetrías entre los Estados parte, de hecho, y por el recurso de la reserva de cada uno de ellos de varias excepciones, todavía estamos lejos de la consolidación de ese mercado.
Pero ello no desdibuja la perspectiva de la finalidad de lo que hoy, en etapa previa, puede considerarse una unión aduanera que supone mantener el objetivo del mercado y además, naturalmente, el respeto a la igualdad de los derechos y obligaciones que se reconocen y comprometen todas las partes. Entonces ¿porqué la política económica argentina es proteccionista debe prevalecer sobre los intereses uruguayos que es aperturista hasta por necesidad? ¿De dónde la justificación de un país a poner trabas comerciales al ingreso de productos de su socio? ¿De cuándo a acá, el cumplimiento de las obligaciones internacionales asumidas por un país signatario de un Tratado dependen de la política de coyuntura que se le ocurra asumir a su gobierno de turno?
El cumplir con los amigos ideológicos al precio doloroso de sacrificar el trabajo nacional, tiene indignados a los industriales uruguayos, aunque no ha sido motivo de protesta de los sindicatos, para quienes los problemas de los empresarios les son ajenos, porque no son "problemas de clase".
El gobierno no se justifica ante nadie con estos argumentos inadmisibles que se le ocurre manejar ahora. Su deber es exigir el cumplimiento de la ley que ampara al país, no al interés de la política de un gobierno extranjero, violatoria además de las garantías jurídicas que son el recurso natural -el único- de los menos poderosos. La capacidad de inventiva del argumento infantil de este gobierno, cuando se ve arrinconado por sus errores y omisiones no tiene límite, ni siquiera en la frontera de lo ridículo. Como proponer hacer acuerdos con el país que "se descuide".