La Jefatura de Policía de Montevideo allanó ayer la Seccional 3a. y detuvo a cuatro de sus efectivos, un oficial y tres subalternos, implicados en un caso de corrupción y extorsión a un comerciante. Crimen organizado investiga el caso.
Los involucrados son el subcomisario de la Seccional 3a. y tres subalternos. Fuentes policiales aseguraron a El País que los agentes extorsionaban a un comerciante de la zona que está vinculado al contrabando. Le pedían plata a cambio de silencio.
El comando de la Jefatura de Policía de Montevideo allanó ayer la sede policial, ubicada en Paysandú y Cuareim, y además de detener a los policías incautó "efectos que podrían ser producto de un hecho ilícito", dijo el Jefe de Policía, Diego Fernández, que evitó precisar detalles sobre la incautación.
"Se venía realizando una investigación a raíz de una denuncia y se procedió a un allanamiento. Por respeto a la Justicia es conveniente no ventilar ningún detalle del presumario dado que no sabemos las ramificaciones que va a tener, aunque suponemos que no va a tener muchas más", expresó el jefe policial en conferencia de prensa.
Fernández aclaró que la actuación fue a raíz de una denuncia concreta y no de varias. Fuentes policiales destacaron que el denunciante estaba "sucio", es decir, también estaba implicado en prácticas ilegales.
El jerarca policial descartó que se trate de una "organización" delictiva armada dentro de la seccional. "Podemos hablar de un grupo, pero no de una organización, es un grupo inorgánico", aclaró y explicó que por la cantidad de policías implicados no alcanza el "nivel de organización. Hablar de organización es muy temerario".
El caso está en manos de la jueza de crimen organizado, Graciela Gatti y el fiscal Ricardo Perciballe. Los magistrados interrogarán en las primeras horas de la mañana de hoy a los implicados en esta maniobra.
Mensaje. El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, se excusó de profundizar en detalles del caso en espera de la actuación de la Justicia.
De todas formas, dijo a El País que de este asunto se desprenden dos lecturas.
"Yo he dicho en otras ocasiones que cuando suceden cosas de este tipo tienen una parte negativa, que es constatar que ha habido una mala actuación de los policías, y una parte positiva que es que la propia Policía es la que se depura a sí misma. En este caso, yo no puedo hablar todavía, porque está en presumario, es un caso en el que actuó la Dirección de Asuntos Internos y todavía no me corresponde hablar".
En el mismo sentido opinó el jefe de Policía, que ayer reunió al comando completo de la Jefatura de Montevideo en la sede allanada para enviar una señal "hacía adentro y hacía afuera".
"Para nosotros, significa un mensaje muy claro para la interna policial de que no vamos a tolerar actos de corrupción. Y para la ciudadanía de Montevideo de que no se mira solamente hacia fuera en el combate de los delitos sino hacia adentro también", enfatizó.
"Sabemos que estamos en Uruguay y que el nivel de corrupción que tiene la Policía es el mismo que tiene la sociedad", agregó.
Allanamiento. La acción de un allanamiento a una sede policial no es, por supuesto, algo habitual. Y en este caso el despliegue fue importante. En la actividad participó un equipo de Operaciones Especiales (ex grupo GEO) como unidad de respaldo.
El jefe de Policía argumentó las razones para desplegar a tantos hombres.
"Como profesionales tenemos la obligación de velar por la integridad de las personas que íbamos a detener y del público en la seccional".
Agregó que en este tipo de casos "siempre se debe pensar en el peor de los escenarios".
"No sería ni serio ni responsable venir a efectuar la detención con dos policías", acotó.