Defensa de la libertad de prensa

Prosiguiendo con una larga tradición nacional de defensa de la libertad de prensa, el gobierno uruguayo se opuso a un intento de debilitar a la Relatoría para la Libertad de Expresión, dependiente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA. El principal responsable de la ofensiva contra dicha Relatoría fue el presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien está embarcado en una batalla contra los diarios que critican su gestión y contra toda organización que los proteja.

Esa Relatoría, precisamente, venía condenando los atropellos contra la prensa cometidos por Correa. Juicios civiles y penales fueron interpuestos por el gobierno ecuatoriano con pedido de prisión e imposición de multas desmesuradas a varios periodistas en tanto una justicia presionada sigue avalando las demandas cuyo evidente objetivo es intimidar a la prensa opositora. El acoso abarca a múltiples medios, desde un periódico nacional como El Universo, de Quito, hasta el pequeño Diario Hoy, de Pichincha. La Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Noticias, que representa a 18.000 publicaciones de más de 120 países advirtió recientemente que la relación entre prensa y gobierno en Ecuador padece "un creciente clima de polarización y hostilidad". Condenó además el "agresivo tono" con el que el presidente Correa encara a los periodistas y detalló la persecución lanzada contra los autores de un libro en donde se reseñan casos de corrupción oficial.

Irritado por esas denuncias, y en particular por las de la Relatoría de OEA, Correa aprovechó una reforma administrativa interna del organismo internacional para proponer medidas, algunas de ellas concernientes a su financiamiento, que equivalían a darle un golpe de muerte. El tema se trató a finales de enero en una sesión del Consejo Permanente del organismo en donde el delegado uruguayo, el embajador itinerante Milton Romani, alzó su voz para preservar la marcha de esa oficina en una postura que contó con el respaldo de los representantes de Costa Rica y Panamá.

Aunque el asunto no quedó definido en su totalidad se estima que a la larga los países integrantes de la OEA, y su secretario general, José Miguel Insulza, optarán por mantener en la plenitud de sus funciones a esa repartición de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La Relatoría para la Libertad de Expresión fue creada en 1997 con el apoyo expreso de la representación uruguaya ante OEA. Nuestro país invocó entonces su honrosa tradición en la materia que se remonta a la Asamblea Constituyente de la Florida que instituyó, en 1828, el principio inalienable de la libertad de expresión y la abolición de toda censura previa. En aquella ocasión, el constituyente Ellauri señaló que esa libertad era la garantía, el sostén y el centinela de las demás libertades. La norma fue incluida en la primera Constitución uruguaya, la de 1830, y se mantiene inalterada hasta la fecha.

A esos antecedentes de carácter interno se suma la política internacional desarrollada por Uruguay cuyos gobiernos condenaron desde siempre las violaciones de la libertad de prensa allí donde ocurrieran, con especial atención a la situación de Latinoamérica. En esa línea, desde la cancillería se dispuso asegurar la continuidad de la Relatoría al conocerse la amenaza sobre la continuidad de sus funciones. La intervención de Romani en el Consejo de la OEA configuró una firme defensa de esos principios.

En contraste con Uruguay, otros gobiernos y no sólo el de Ecuador, procuran reprimir a la prensa con actitudes poco democráticas. Excluida Cuba por razones obvias, es el caso de Venezuela cuyo presidente, silenció por la fuerza importantes medios de comunicación y no ahorra medidas de coacción contra los periodistas. También inquieta Argentina, en donde diversas medidas adoptadas por el gobierno de Cristina Kirchner tienden a perjudicar a aquellos medios de comunicación que no comparten sus orientaciones. En nuestro país, en cambio, más allá de algún desplante ocasional con los periodistas y las ocasionales quejas del presidente y otros miembros del gobierno sobre la forma en que los medios seleccionan las noticias, puede decirse que en general predomina el respeto por la libertad de expresión. Es que sin ella, como escribió el constituyente Ellauri, no existe libertad que perdure ni democracia que florezca.

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