Los microblogs ponen en jaque a los jerarcas

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Creciente número de trabajadores migrantes en las grandes ciudades -más del 60%, de acuerdo con la Dirección Nacional de Estadísticas, en 2010- son descendientes de migrantes y carecen de experiencia en la vida agrícola.

Se consideran habitantes urbanos, aún cuando están excluidos de muchos de los beneficios sociales a los que tienen derecho los moradores de las ciudades. Tienen más educación que la generación de sus padres y se sienten más seguros. Un disturbio protagonizado por migrantes, en junio último, en Dadun, otro poblado industrial en Guangdong, donde se producen muchos de los jeans, insinuó los problemas que podría enfrentar China si una segunda generación de migrantes pierde la esperanza. El maltrato a una mujer embarazada por parte de los guardias de seguridad suscitó dos días de violencia, en los que miles de migrantes prendieron fuego a vehículos y edificios del gobierno.

Ese tipo de agitación no está a punto de derribar al partido. A medida que las autoridades chinas digieren con nerviosimo las implicaciones de la agitación en el mundo árabe, las manifestaciones en Rusia y la disminución de la represión en Myanmar, se sienten reconfortadas por la consistencia de las encuestas de opinión pública, las que aparentemente muestran altos niveles de confianza en el liderazgo central y optimismo sobre el futuro bajo el mando del partido.

Pero, de acuerdo con lo que señala Victor Yuan, de la encuestadora Horizon, con sede en Beijing, la satisfacción de los ciudadanos con sus propias vidas y la confianza en el gobierno, aunque alta, experimentó "una gran caída" en 2010 y no se recuperó el año pasado. La confianza en el gobierno ha caído alrededor de diez puntos porcentuales, hasta el 60%.

Yuan indica que la rápida extensión de los microblogs ha contribuido a esa declinación. A fines del año pasado, weibo, como se conoce las versiones chinas de Twitter (ésta es bloqueada en China), fueron usadas por casi la mitad de los 513 millones de chinos que tuvieron acceso a Internet en los seis meses anteriores. Eso fue apenas superior al número de usuarios el correo electrónico y cuatro veces más que un año antes, según el Centro de Información de Internet, afiliado al gobierno. Li Chunling, de la Academia China de Ciencias Sociales estima que el 90% de los usuarios urbanos de Internet, de menos de 30 años, usan microblogs.

Weibo ha transformado el discurso público en China. Las noticias que hasta hace tres o cuatro años hubieran sido fáciles de suprimir, restarle importancia o ignorar por parte de las autoridades locales, ahora son transmitidas de inmediato a lo largo del país. Protestas o escándalos locales a los que en otros tiempos muy pocos hubieran prestado atención, ahora suscitan discusión con avidez entre los usarios de weibo. El gobierno intenta con intensidad, pero en gran medida con ineficacia, controlar este debate mediante el bloqueo de palabras clave o cancelando las cuentas de quienes descubren escándalos. Resulta fácil encontrar la manera de eludir esas acciones. Desde diciembre último, el gobierno comenzó a aplicar una nueva norma que obliga a las personas a usar sus nombres verdaderos para abirir cuentas. Por ahora, los usuarios parecen imperturbables.

A medida que se acerque el 18° Congreso del Partido Comunista, los líderes de China estarán especialmente ansiosos de impedir que el partido sea avergonzado. Los weibo probablemente hagan que sus vidas sean más difíciles.

El nuevo liderazgo que asumirá después del congreso, rápidamente enfrentará pruebas de su capacidad para abordar la agitación social. Aunque el país no parece estar al borde de sublevaciones al estilo árabe, muchos académicos chinos dicen que los próximos años podrían ver creciente inestabilidad, exacerbada por un crecimiento económico más lento y una brecha mayor entre ricos y pobres.

Visión: Liu Yuang, cuyo padre

fue presidente en la era de Mao

dice: el partido debe mandar,

aunque dando mayor libertad.

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