Cientos de fieles, y un buen número de curiosos, concurrieron ayer a las playas de Montevideo para rendir culto a la diosa Iemanjá, la reina de las aguas o virgen del mar en la creencia yoruba.
Parte del ritual es ofrecerle ofrendas a Iemanjá, que se cuentan por cientos y son arrojadas al mar. Pero la corriente las devuelve hacia la arena y eso provoca que al otro día las playas amanezcan sucias.
Por eso, este año medio centenar de personas ayudarán a la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) en la recolección de residuos. Los voluntarios representan a varias organizaciones umbandistas que ya se habían comprometido a no usar, en su ritual, elementos como espuma plástica, pilas, vidrio, celofán, flores artificiales u otros elementos que contaminen la costa.
Según estimaciones de años anteriores, contando a fieles y espectadores, cerca de 100.000 personas se movilizan a las playas durante toda la jornada de esta celebración, con rica historia y que saca a la calle un culto estigmatizado socialmente por mucho tiempo, que lo había destinado a un lugar clandestino.