Crisis complica la reconstrucción egipcia

Futuro. Baches económicos socavan la transición política tras la era de Hosni Mubarak

 20120128 600x495

EL CAIRO | THE NEW YORK TIMES

Tras un año de agitación interminable y gobierno militar, Egipto enfrenta una aguda crisis financiera que podría socavar su transición política y presentar un desafío definitorio a islamistas que llegan al poder ahora.

Con crecientes deudas, nimio crecimiento económico y menguantes reservas extranjeras, el gobierno militar y el nuevo Parlamento encabezado por islamistas ahora enfrentan algunas decisiones difíciles, empezando con lo que prácticamente es una inevitable devaluación ulterior de la divisa de Egipto, lo cual pudiera ocasionar que se dispararan los precios de alimentos y otros bienes.

El gobierno también pudiera ser obligado pronto a reorganizar el vasto sistema de subsidios de energía, que actualmente representan un quinto del gasto gubernamental. Los aumentos en precios de alimentos y reducciones de subsidios han provocado disturbios aquí en el pasado.

"La situación es desesperada", dijo Magda Kandil, directora ejecutiva del Centro Egipcio de Estudios Económicos, quien calificó de "alarmantes" algunos de los indicadores.

En una señal de la severidad de la situación, el consejo gobernante de militares se desdijo la semana pasada y reabrió pláticas con el Fondo Monetario Internacional sobre las condiciones de un préstamo por 3.200 millones de dólares. Los generales habían rechazado anteriormente el mismo trato por considerarlo una afrenta a la soberanía nacional, pero desde el gobierno dirigido por militares ahora dicen que pudieran buscar un préstamo aún mayor.

Lo que es más, la Hermandad Musulmana, por largo tiempo un grupo proscrito que ahora controla la mitad de los escaños en el nuevo Parlamento, también indicó su apertura al salvavidas financiero en su reunión por separado con representantes del FMI; un cambio total que resulta incluso más asombroso tras ocho décadas de denunciar el colonialismo occidental y la dependencia árabe. Líderes de la Hermandad se apresuran a reconocer que la conducción de Egipto a través de la crisis será una prueba de su habilidad para gobernar.

En tanto, activistas concentrados en obligar a los gobernantes militares de Egipto a que renuncien al poder dicen que el malestar económico se ha convertido en un importante obstáculo para su causa, ya que muchos egipcios han llegado a ansiar un retorno a la estabilidad.

Consternados, otros notan que las frustraciones para ganarse la vida, que contribuyeron a impulsar las protestas que expulsaron al presidente Hosni Mubarak hace un año, solo se han vuelto más agudas desde esos días, particularmente para las grandes cantidades de jóvenes desempleados o subempleados.

Ibrahim Mohamed, chofer de taxi de 26 años con un diploma universitario, es un buen ejemplo. Un marcado descenso en las tarifas, dijo, le ha impedido ahorrar los casi 7.000 dólares para un apartamento, mobiliario, una pequeña boda y el tradicional regalo de joyería que, destaca, necesita para contraer matrimonio. "Si no fuera por la revolución, ya habría logrado casarme", dijo. Las razones para su dura situación se han estado acumulando durante todo el año: prácticamente la desaparición de la inversión extranjera, una caída del 30% en las visitas de turistas y el estancamiento del crecimiento económico.

La tasa oficial de desempleo asciende a 12%, pero entre los jóvenes la verdadera tasa de desempleo equivale cuando menos al doble de esa cifra. Los gobernantes militares también han presidido sobre un período de conmoción financiera. La inflación ha subido hasta dígitos dobles, en tanto el tipo de cambio para la divisa, la libra egipcia, está bajo intensa presión. Las reservas de divisa extranjera han caído vertiginosamente, a medida que el gobierno gasta aproximadamente 2.000 millones de dólares al mes en una batalla sin posibilidades de ganar para apuntalar a la libra. Las reservas de divisa extranjera han caído hasta aproximadamente 10.000 millones de dólares, después de ciertas obligaciones, respecto de aproximadamente 36.000 millones de dólares antes de la revuelta.

Los economistas dicen que los gobernantes militares de Egipto contribuyeron a la intensa presión al rechazar el préstamo planeado del FMI en junio pasado, cuando eso podría haber suministrado la divisa dura que hacía falta y una señal de aprobación financiera.

Temen inflación descontrolada

Washington | Este lunes pa-sado, el gobierno egipcio logró venderles a bancos egipcios solo un tercio, aproximadamente, de una oferta planeada de bonos valuados en 580 millones de dólares, incluso con rendimientos que alcanzaron una nueva cúspide de casi 16% (después de factorizar la expectativa de una tasa de inflación de más o menos entre 10 a 12%, fue equivalente a una tasa de interés de entre 4 a 6%).

"Seguir pidiendo prestado de los mercados internos es una política de bancarrota, literalmente", dijo Ragui Assaad, economista egipcio en la Universidad de Minnesota que actualmente está en El Cairo. Incluso con nuevas fuentes de divisa extranjera del FMI, dijo, Egipto pronto sería obligado a capitular a una declinación ulterior en el tipo de cambio; gradualmente, si el gobierno es afortunado. "Por supuesto, va a doler", dijo Assaad. "Pero no va a haber más opción que devaluar la moneda". Los temores de una inflación descontrolada ya son intensos. "Nadie pone su dinero en el banco porque temen que no valdrá nada más adelante", dijo Hamdy, mecánico de 40 años de edad.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar