Chávez busca no perder terreno a pesar de su estado de salud

Venezuela. El mandatario incrementa su agenda para transmitir confianza | Venezuela de cara a las elecciones. El presidente intenta transmitir confianza, pese a los rumores de que le quedan nueve meses de vida Incrementa su agenda y endurece su discurso contra EE.UU.

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CARACAS | THE NEW YORK TIMES

Después de un año ensombrecido por el tratamiento contra el cáncer, en el que apareció debilitado y silenciada la voz estridente, Hugo Chávez, el presidente venezolano, pintoresco y escandaloso, volvió a encontrar su arrogancia.

Este mes fue el anfitrión del presidente Mahmud Ahmadinejad de Irán, lo abrazó como amigo, bromeó sobre el armamento nuclear y se rió de la acusación de Estados Unidos y sus aliados, en cuanto a que Irán busca desarrollar una bomba atómica. Prometió retirarse de un proceso de arbitraje del Banco Mundial, por el cual se podría obligar a Venezuela a pagar miles de millones de dólares a compañías extranjeras, como Exxon Mobil, cuya propiedad nacionalizó.

Y, con un solo golpe, encontró la forma de irritar tanto a Washington como a sus oponentes políticos en Venezuela al nombrar nuevo ministro de la Defensa a quien Estados Unidos acusó de apoyar el narcotráfico de una organización rebelde colombiana, clasificada como terrorista por el Departamento de Estado de EE.UU.

Durante todo el verano y el otoño, Chávez pareció atípicamente frágil, cuando llegaba a aparecer en público. Redujo su agenda otrora muy ocupada y dejó de conducir su programa semanal de televisión, "Aló Presidente", que durante años fue un factor importante en su capacidad para arengar a su núcleo de partidarios.

Sin embargo, ahora que dice que venció al cáncer, se reafirma como la figura dominante en una dura campaña por la re- reelección este año. Es verdad que hay quienes piensan que es todo una farsa. El pasado lunes el diario español ABC publicó un informe, basado en allegados a los médicos del presidente, que indicaba que a Chávez le quedan tan solo de nueve meses a un año de vida. Que su cáncer de próstata ha empeorado. Que "claramente ha habido metástasis en sus huesos y en la espina dorsal". Y que se niega a hacer el tratamiento que necesita, el cual no puede desarrollar en plena campaña para su re-reelección.

Sin embargo, como si quisiera divulgar su renovado vigor, Chávez habló durante más de nueve horas en el discurso anual pronunciado ante la Asamblea Nacional este mes, sin sentarse y sólo hizo pausas para aceptar preguntas de los legisladores.

Comentaristas dijeron que el discurso, el equivalente al estadounidense sobre el estado de la Unión, fue el más largo hasta ahora (la versión del año pasado apenas si fue de siete horas con 45 minutos) y que Chávez estaba decidido a mostrar al electorado y a los políticos que no disminuyó su energía.

Él mismo lo dijo y concluyó el discurso leyendo un pasaje de Nietzsche sobre la importancia de la voluntad para superar los obstáculos. Terminó con sus propias palabras: "Aquí estoy, ya regresé".

Fue "un Chávez de época, en modo campaña", dijo Michael E. Shifter, el presidente de Diálogo Interamericano, un organismo político, no partidista, centrado en el hemisferio occidental. "Básicamente, está diciendo: `Ya regresé, tengo el control, soy el viejo Chávez`".

Su estrategia. El presidente ha gobernado a Venezuela por 13 años. A menudo, busca pelea con Estados Unidos y lo describe como un acosador imperial, y usa su posición desafiante para arengar a partidarios dentro y fuera de Venezuela. E impulsó una agenda cada vez más agresiva para establecer su propia versión del socialismo en Venezuela, que incluye la nacionalización de empresas grandes y pequeñas, así como programas orientados a combatir la pobreza.

Sin embargo, se vio obligado a revisar sus avances. En junio, se sometió a cirugía debido al cáncer e inició la quimioterapia, y voló una y otra vez a Cuba, donde recibió gran parte del tratamiento. Su ausencia repentina dejó un vacío, lo que animó a la oposición, reveló divisiones dentro de su propio partido y planteó la pregunta de si seguiría siendo la fuerza que era, si es que siquiera se recuperaba.

"El Presidente estuvo ausente del debate", dijo Elsa Cardozo, una catedrática de estudios internacionales en la Universidad Central de Venezuela. "Creó espacios para pensar en un futuro político sin Chávez, o con un Chávez con menor capacidad para reunir y controlar".

Al mismo tiempo, el descontento aumentó debido a fallas eléctricas generalizadas y crímenes violentos rampantes.

La influencia regional de Venezuela también disminuyó después de un período en el que su vecino Brasil, el cual tuvo apuros económicos, hizo gran esfuerzo para ser el centro neurálgico del continente.

Imparable. Pese a los rumores, en las últimas semanas, Chávez agudizó su agenda. Dio a conocer nuevos programas sociales en diciembre, los cuales es seguro que apuntalarán el apoyo de los venezolanos más pobres, incluido uno por el cual se le dan unos 100 dólares mensuales a cada hogar pobre, por cada niño en la familia.

Sostuvo una reunión con jefes de Estado de países latinoamericanos y del Caribe el mes pasado. Revivió sus viejas rivalidades al indicar que es posible que EE.UU. haya encontrado una forma para inducir el cáncer en las personas a las que considera sus enemigos, y mencionó a varios jefes de Estado en la región a quienes les diagnosticaron la enfermedad.

Con el año nuevo, empezó a funcionar a su máximo potencial. Fue el anfitrión de Ahmadinejad. Prometió retirarse del proceso de arbitraje del Banco Mundial. Y nombró al controvertido ministro de Defensa.

"Tiene que convencer a la base de que es el Hugo Chávez que siempre fue", comentó David J. Myers, un catedrático de Ciencia Política en la Universidad Estatal de Pennsylvania. "Y eso es lo que se está viendo en este momento".

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