Christine Lagarde afirma que el único camino es decir la verdad

Una mujer poderos. La Directora Gerente del FMI está convencida que puede trazar la salida a la crisis Pone énfasis en buscar el consenso y dice que deja de lado a los que mienten y engañan

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WASHINGTON | NEWSWEEK

Como líder del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, expresa la verdad e intenta alejar a Europa y Estados Unidos del borde de la próxima Gran Depresión. Está ascendiendo entre las personas más poderosas del mundo.

El viernes 13 de enero tuvo un amanecer sombrío en el FMI, en Washington DC. Las noticias que soplaban a través del océano Atlántico, como ocurre con frecuencia en estos días, trajeron el olor a desastre como un huracán que se aproxima. La calificación de Francia y de otros ocho países europeos había sido abatida. Las negociaciones para rescatar a Grecia, casi en quiebra, se habían estancado o muerto. No estaba claro a cuál de los dos extremos se había llegado.

En una reunión realizada esa mañana, el directorio del FMI tuvo conocimiento de que los países europeos no estaban haciendo lo máximo necesario para impedir una implosión financiera que podría quitar la vida a la anémica recuperación de Estados Unidos y situar a las economías de Occidente, otra vez, al borde de la recesión o de algo peor.

Christine Lagarde, la ex ministra de Finanzas de Francia, quien está en el mando del fondo desde el último verano del hemisferio Norte, se sentó a la cabecera del anillo oblongado de asientos en la sala de conferencias enmarcada por los retratos de los anteriores directores gerente del FMI, todos ellos hombres (su inmediato antecesor, Dominique Strauss-Kahn, renunció en medio de un escándalo sexual, en mayo último; su retrato pintado todavía no fue colocado). Lagarde escuchó con calma a medida que los 24 representantes de 187 países recibieron las noticias lóbregas, expuestas por uno de sus asesores clave. El staff, que tiene sus antenas por todos lados, dijo cuál es la verdad completa. Desde el punto de vista de ella, eso hizo que la reunión fuera positiva. "Nuestro trabajo es decir la verdad", indicó. Cree que todavía hay tiempo, aunque no mucho, para impedir un segundo colapso.

El pensamiento de Lagarde ya estaba orientado hacia el discurso que daría en pocos días más en Berlín, para advertir de las terribles consecuencias si Europa, Estados Unidos, China y otros no encuentran mejor manera de trabajar en conjunto para estabilizar el sistema económico mundial. Nadie en el FMI quiere usar la frase "depresión global"; en cambio, hablan de un "momento definitorio" o de un "momento como en los años 30". Sin embargo, todos saben a qué se refieren: pérdida masiva de empleos, desasosiego político, caos. Mientras Europa es el epicentro actual de la crisis, los analistas del fondo también miran con detenimiento a Estados Unidos, y ofrecen consejos sobre cómo reducir el peso de las deudas de hipotecas que recae en los propietarios de viviendas (el FMI sugiere que los bancos rebajen el valor de las mismas) y critican el impasse entre los dos partidos políticos en el Congreso, que ha enviado reiterados impactos a lo largo de la economía mundial.

RIESGO. El FMI sostiene que puede trazar el camino para salir de la crisis, pero el precio es alto y los estadounidenses probablemente se negarán. Entre las metas del fondo: la creación de un "cortafuegos global" de casi un billón de dólares para proteger a las finanzas que zozobran. Eso casi triplicaría la cantidad de dinero que el FMI tiene a mano, pero quizás podría no ser suficiente, de acuerdo con lo que coinciden en señalar muchos economistas. Mientras Lagarde dice que ella, en general, es optimista de que los estadounidenses apoyarán esa idea, pocos observadores creen que se traducirá en contribuciones en efectivo. Un jerarca del Departamento del Tesoro, dijo enfáticamente que Estados Unidos "no tiene intención de buscar recursos adicionales para el FMI".

Lagarde, en una entrevista con Newsweek, es contundente sobre las consecuencias si el mundo continúa ignorando los riesgos: "La pérdida de confianza que afectará las decisiones de inversión, también afectará la creación de empleo y el volumen de transacciones" y golpeará en todos lados, incluyendo a Estados Unidos. "Debemos asegurar que tenemos los amortiguadores y las defensas y de que hayamos construido reservas, para que todos puedan resistir".

POSTURA. Hasta tiempos recientes, los directores gerente del FMI fueron casi anónimos. Pero, Lagarde se ha convertido en la mujer del momento, la Dama de Hierro de la economía global. No es economista y nunca accedió a un cargo electivo. Su mayor destreza, de acuerdo con lo que señalan quienes trabajan estrechamente con ella, es su habilidad para escuchar, evaluar, formar un equipo fuerte y de sacar lo mejor de una situación difícil.

En un mundo posfeminista, donde las mujeres pueblan los niveles globales de CEO, primeros ministros y presidentes, Lagarde aparece entre los líderes que no están en su posición debido a su género, ni a pesar de éste. "Ella es la Directora Gerente del FMI y es una mujer", dijo el periodista francés Gilles Delafon, quien coprodujo un documental sobre el derrumbe financiero. Lagarde no se avergüenza por ser elegante y hasta por hacer un poco de ostenación. Se comenta que, cuando era Ministra de Finanzas, a veces tenía un ítem en su agenda de viajes que decía simplemente "piedra". Ese era el tiempo dejado libre para comprar joyas. Lo más importante es que ella tiene un agudo sentido de los matices sociales, cuando intenta acercar a las personas.

A la luz del escándalo de Strauss-Kahn, la presencia de Lagarde, sin duda, transforma la imagen del FMI. Pero, hay cambios más profundos en vías de realizarse, que la sitúan aparte como institución, incluso en relación con un año atrás. Lagarde no sólo está resistiendo la crisis, sino también está acumulando autoridad mucho más allá de los papeles titulares del FMI o de su director gerente, y rápidamente asciende entre las personas más poderosas del mundo.

SORPRENDENTE. Por cierto, nadie esperó que los países prósperos de Occidente, un día tuvieran que ser parte de la cura que hace el FMI. Daban dinero, no lo recibían; daban las órdenes, pero no tenían que obedecerlas. La crisis financiera de Estados Unidos estalló en 2008 y dejó en claro que ninguna economía puede ser puesta en cuarentena en el siglo XXI. Ahora, el FMI actúa como el que aplica las normas, empujando a los gobiernos europeos y hasta al Congreso de Estados Unidos, que vive en peleas, para que tomen sus medicinas.

Obtener la cooperación de los países miembros del FMI, implica regañar más que torcer brazos. Ese proceso descansa casi tanto en la fuerza de la personalidad de Lagarde como de su cargo. "El Director Gerente siempre habla de números", sostuvo Nemat Shafik, un vicedirector del FMI. "Sin embargo, ella también es muy intuitiva respecto de las relaciones entre las personas involucradas en estos temas, lo que juega un gran papel en hacernos más influyentes".

En su despacho de techo alto en Washingfrton. Lagarde sonrió al recordar la primera Cumbre europea, a la que asistió como cabeza del FMI, en julio. "Allí estaba, sentada a la misma mesa que los jefes de Estado, abordando el mismo temario, expresando mis enfoques, haciendo mis recomendaciones y hablando a mis pares, por decirlo así. Fue bastante interesante. La persona que había sido mi jefe, (el presidente francés Nicolas) Sarkozy, de pronto era mi par".

Ella casi rió y se diviritó con la idea. Una de las cualidades no menores de Lagarde es su tranquilo sentido de la ironía.

Una pionera francesa en varios cargos

Cómo llegó a tener tanto poder no sólo es la historia de una mujer que sabía cómo superar los obstáculos; la suya también es la historia desde adentro de la propia crisis. Como señaló un colega del FMI, "ella la ha visto desde el ojo de la tormenta". Debido a que Lagarde, de 56 años, ha tenido con frecuencia el título de "primera mujer" en un cargo de alto perfil tras otro, los lineamientos de su vida son conocidos: hija de académicos en Le Havre, estudió en un colegio femenino distinguido en Maryland, Estados Unidos, debido a un programa de intercambio estudiantil, y ese mismo año, en 1974, fue becaria en el Congreso. Comenzó su carrera de abogada en las oficinas en París del estudio jurídico estadounidense Baker & McKenzie, en 1981. En 1999, ya era la primera mujer en el comité ejecutivo mundial del estudio. En 2007, el presidente Sarkozy designó a Lagarde ministra de Economía y Finanzas. Fue la primera mujer en el cargo. Pero, la novelería no es lo que afianzó su reputación. Fue, y es, una de las líderes creadas por las crisis de su tiempo.

En septiembre de 2008, se produjo el colapso de la firma estadounidense Lehman Brothers. El gobierno de Bush dejó que implosionara. Lagarde, junto con muchos otros europeos, quedó consternada por la decisión y se sintió más que un poco traicionada. Dijo poco después que pensó que Bush tomó la decisión casi fatal porque era un año de elecciones en Estados Unidos. Lagarde, de pronto, se hizo indispensable. Hablaba impecablemente en inglés y tenía una larga lista de contactos de alto nivel en Nueva York y Washington. Trabajando día y noche, Lagarde y otros ministros de Finanzas lucharon para salvar a los bancos europeos. Con frecuencia, durmió en un apartamento oficial del ministerio con vista al Sena. Una vez, apareció en la reunión matinal, en pantuflas. NEWSWEEK

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