Violín y piano en el Teatro Solís

Dos músicos de Israel se presentan con entrada libre

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HUGO GARCÍA ROBLES

Corresponde romper una lanza a favor de la música de cámara, a menudo postergada tras el brillo de la orquesta sinfónica. En cierto modo, el repertorio camerístico, que ampara un tesoro incomparable de obras maestras, ofrece un perfil que es lícito asociar, trasladándose al dominio de la plástica, con el dibujo o el grabado. La riqueza cromática del óleo puede confundir al aficionado novel, alejándolo de la línea pura. Del mismo modo, suponer que las obras de cámara no compiten con la música sinfónica. No es así, por supuesto. Sin hacer ahora arqueología musical, baste recordar que hasta la llegada del siglo XIX, la música, salvo excepciones, nacía para complejos orquestales ceñidos y parcos. Un ejemplo es la música barroca, donde el modelo puede ser la obra de Vivaldi, J. S. Bach o Haendel, compuesta en la inmensa mayoría de los casos para orquestas o solistas de cámara.

El próximo domingo en la Sala de Conferencias y Eventos del Teatro Solís, se anuncia un recital a cargo de dos jóvenes músicos israelíes. El pianista Ishay Shaer y la violinista Sylvan Maayani Zelikoff. La entrada es libre y las localidades deben retirarse de 17 a 20 horas en la boletería del Teatro. El programa comprende obras de Debussy, Prokofiev y Beethoven, que abarcan un amplio arco histórico y estilístico.

Shaer nació en 1983 y se ubica entre los más distinguidos pianistas de su generación. En abril del 2011, Daniel Barenboim, lo recomendó a Zubin Mehta quien lo incorporó a la Filarmónica de Israel. Interpretaciones suyas de Chopin, Schumann y Ravel son aplaudidas por la crítica de su país y difundidas por las emisoras israelíes. En el correr de este año grabará su segundo CD consagrado totalmente a Beethoven.

Sylvan Maayani es egresada con honores de la Royal Academy of Music de Londres. Es reconocida tanto como solista como por su participación en conjuntos de cámara. De hecho es primer violín del Gropius Ensemble, especializado en la creación de nuevos géneros. Su proyecto inmediato es la edición de seis discos bajo el título El violín polifónico.

El domingo en el Solís es una oportunidad única para escucharlos y verificar que la expresión de cámara, ofrece aristas y valores a las que ningún melómano puede desatender.

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