CERRO LARGO | NÉSTOR ARAÚJO
Los comerciantes que operan todo el año en el balneario Lago Merín en Cerro Largo lamentan la importante reducción de turistas brasileños de alto poder adquisitivo. Atribuyen la merma al cierre de la sala de juegos.
Fue "un error de la Dirección Nacional de Casinos haberle quitado infraestructura al balneario Lago Merín al trasladar la sala de Casinos a la ciudad de Melo", consideró el titular del Hotel del Lago, Carlos Martino, quien sostiene que ese factor determinó que se redujera el número de visitantes brasileños al balneario. "Antes se los veía más", aseguró.
El operador turístico dijo que se "ha notado la pérdida del Casino en el movimiento comercial de la zona balnearia".
Explicó que a 150 kilómetros del puente Mauá, Brasil adentro hasta la ciudad de Pelotas, existen 600.000 brasileños y un alto porcentaje de ellos viajaba sistemáticamente para hacer sus apuestas en Lago Merín.
Martino explicó que los brasileños que ahora vienen lo hacen porque tienen propiedades en las costas de la Laguna Merín o para comprar en los comercios free shop instalados a 20 kilómetros del balneario, en la ciudad de Río Branco.
A todo esto, el comerciante que tiene más años en la zona y que está instalado con un supermercado y carnicería, Sanlieser Campos, dijo que se subsiste por las excursiones que llegan todo el año del propio movimiento interno del país. "El gobierno nacional nos robó el Casino hace seis años y era con eso que vivíamos; ya no hay puerta donde no hayamos golpeado y el propio director de Casinos nos dijo que sacaba la sala de juegos de aquí por falta de infraestructura. Y claro, qué infraestructura vamos a tener si nos desmantelan", expresó.
Campos dijo que ahora "se reciben turistas de Paysandú, de Colonia, Montevideo, Río Negro, Treinta y Tres y de otros puntos; son básicamente uruguayos que, a pesar de tener sus propias playas, vienen a esta zona del país atraídos por la tranquilidad".
PRECIOS. El presidente de la Unión de Vecinos del Balneario, Alejandro Hernández, se manifestó preocupado por el futuro de esta zona turística debido a los altos precios de los alimentos y de alquileres.
"Aquí el comercio golondrina que viene solo en la temporada quiere hacer en un mes lo que no hace en un año", aseguró el presidente de la Unión.
Hernández sostuvo que le preocupa el precio de los alquileres de casas particulares que van desde $ 1.200 hasta $ 2.500 dependiendo de la zona. En febrero los valores bajan.
"El esfuerzo que hace la Intendencia y el municipio en limpiar las calles, recolectar los residuos y realizar todo el año el mantenimiento, lo tiran al piso los precios y el desmantelamiento del propio Estado, sacándonos el Casino", aseguró.
Vecinos también protestaron por los precios de bebidas, yerba y alimentos en general y en las redes sociales aconsejan, a quienes viven o han alquilado, trasladarse para hacer las compras a Río Branco o Yaguarón, 20 kilómetros, para no tener que pagar más de lo que valen las mercaderías.