El joven escritor Manuel Soriano nació en Buenos Aires (en 1977) pero desde 2005 reside en Montevideo. Recibido de abogado en la Universidad de Buenos Aires, ha publicado el libro de cuentos La caricia como método de tortura (en 2007) y Rugby, su primera novela, que acaba de lanzar Alfaguara.
También editor de la revista de cuentos La Tartamuda, en este flamante libro de unas 150 páginas, pone al desnudo el ambiente de los colegios de elite, centrándose en la educación de los varones, los prejuicios de clase y, a través de ellos, los conflictos que enfrenta la fragmentada sociedad argentina de hoy.
"El rugby crea un sentido de pertenencia muy fuerte. Se aprende de chico, en el colegio o en el club. Siempre se habla de la familia del rugby, y esto es porque existe un sistema de solidaridad interna que funciona a la perfección. Las características propias del juego hacen que el equipo sea mucho más importante que el individuo. Existe una devoción desmedida por lo corporativo. Y eso no queda sólo en el deporte. Los rugbiers van a parrillas, boliches, o vacaciones, en grupos de 20 o 30. Para un rugbier no hay nada mejor que otro rugbier, en la cancha, en la oficina, en la familia o en la Cordillera de los Andes", afirma el escritor.
El autor asegura que trabajó esta novela a partir de datos de la realidad, dado que conoce el ambiente, aunque aclara que hay elementos fundamentales de la misma que son inventados. "Llegado al caso no podría probar nada, por eso Rugby es una novela y no una denuncia", aclara.
Soriano asegura, sin embargo, que como en todos lados, en el rugby hay todo tipo de gente. "Seguramente a muchos no les guste esta novela. Como toda desmitificación, supongo que va a tener sus detractores", remata.