Más de 50 kilos de cocaína fueron encontrados ayer en un contenedor en el puerto de Montevideo, tras un operativo conjunto realizado entre la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas (Dgrtid), la División Investigaciones y Narcotráfico (Divin) de Prefectura Nacional Naval y la Dirección de Aduanas.
El operativo estuvo supervisado por la jueza de Crimen Organizado, Graciela Gatti.
Durante dicho operativo, efectivos policiales, navales y aduaneros abordaron el buque y comenzaron a estudiar los contenedores.
Los investigadores hallaron indicios en uno de ellos al detectar el faltante de tornillos en una plancha que protegía el sistema de refrigeración.
De este modo, al retirar la plancha, constataron que en el ducto había una cantidad de ladrillos con droga. En total, según se verificó más tarde, se trataba de 51,895 kilos de cocaína en alto estado de pureza.
Las investigaciones permitieron establecer que este contenedor, según la documentación legal que lo respaldaba, fue cargado en Perú con un embarque de bananas que tenían a Holanda como destino.
En Holanda la carga legal fue desembarcada, pero no la que llevaba oculta el contenedor. Los investigadores creen que por alguna razón la organización de narcotraficantes no pudo llegar a descargar la cocaína. La Policía Antidrogas tiene claro que la sustancia no tenía a Uruguay como destino.
Tampoco está claro, de momento, qué organización de narcotraficantes está detrás de la operación.
Los investigadores detectaron tres logos distintos en el empaque de la cocaína que enviaron a sus colegas de Colombia, Perú (desde donde partió originalmente la carga) y de la DEA estadounidense, con el fin de identificar a qué cartel puede pertenecer la droga.
Los grupos de narcotraficantes suelen colocar marcas en sus alijos para hacer la "trazabilidad" de sus embarques, ello a su vez suele proporcionar pistas a los investigadores.