Buenos Aires | El gobierno argentino de Cristina Fernández de Kirchner denunció ayer a YPF, Shell, Esso, Petrobras y Oil por una posible "cartelización" de precios de la venta del gasoil que utilizan las empresas de transporte de cargas y de pasajeros.
El anunció estuvo a cargo de una conferencia de prensa que el vicepresidente a cargo del Poder Ejecutivo, Amado Boudou (Fernández continúa en reposo tras la operación de un supuesto cáncer de tiroides, que finalmente no fue tal), y el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, ofrecieron ayer en el Ministerio de Economía.
Concretamente, la denuncia es por "abuso de posición dominante", según precisó el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi. El funcionario, que también participó del encuentro con la prensa, indicó además que los "sobreprecios" ascienden a un promedio de 8,4 por ciento, lo que deriva en ganancias para las petroleras por 3.500 millones de pesos al año (unos US$ 610 millones).
"Queremos que la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia investigue en profundidad diferencias de precios entre la provisión de gasoil a granel y el de surtidor", dijo De Vido al inicio de la conferencia que tuvo al ministro de Economía, Hernán Lorenzino como anfitrión.
"Se han detectado diferencias de hasta un 30 por ciento entre el precio de venta a granel y en el surtidor, lo que genera una situación de desigualdad. Esta diferencia provoca una grave situación distorsiva que afecta directamente el transporte de cargas y pasajeros", añadió De Vido.
Enseguida, avanzó sobre el objeto de la denuncia. "Queremos que se descarte o confirme si hubo abuso de posición dominante, cartelización u otro comportamiento irregular, que se establezca quiénes son los responsables y se les aplique las sanciones correspondientes", indicó.
De Vido precisó que la base del cuestionamiento es una serie de denuncias que ocho cámaras de transporte presentaron ante la Secretaría de Transporte. La Nación/GDA