La Biblioteca Nacional ha visto incrementado su acervo el año pasado al recibir dos valiosas donaciones de prestigiosos intelectuales uruguayos, y está en negociaciones para recibir otras más. Además, en el 2011 la institución conquistó otras metas.
La mayor biblioteca pública del país vio ampliado su acervo al recibir los archivos y biblioteca de la notable pareja de escritores José Pedro Díaz y Amanda Berenguer, que había sido donada por el hijo de ellos en 2010. También incorporó el archivo y biblioteca personal del fallecido historiador Aníbal Barrios Pintos, en convenio con Academia Nacional de Letras en 2011, que entregó toda la papelería del prestigioso erudito en custodia a la Biblioteca.
"Estamos en negociaciones para recibir en donación el archivo de Carlos Martínez Moreno, de María Esther Gilio, de Eliseo Salvador Porta y Juan Carlos Macedo. Las familias de los cuatro se han comprometido a entregar los respectivos archivos a la Biblioteca. No tuvimos la misma fortuna con la familia de Felisberto Hernández, de Sarandy Cabrera y de Mario Levrero", afirmó el director de la misma, Carlos Liscano.
También aumentó el acervo mediante la compra de libros, hecho que, según Liscano, hacía años no ocurría. "Pusimos especial interés en investigaciones literarias, históricas, filosofía y ciencias sociales. Los libros extranjeros que ingresan a Uruguay se agotan y luego es imposible encontrarlos. Por eso es necesario estar atentos y comprarlos con celeridad. En total adquirimos cinco mil títulos para la Biblioteca Nacional", asegura el escritor.
Efectivamente, entre diciembre de 2010 y diciembre de 2011 la Biblioteca recibió casi 40 mil libros destinados a las bibliotecas municipales y comunitarias de todo el país. Esos libros ingresaron mediante compra, pero también por medio de donaciones, tanto de editoriales como de la ciudadanía en general.
"A modo de balance preliminar, 2011 fue un año en que nos propusimos demasiadas cosas, tantas que por momentos apenas podíamos controlarlas. Llegamos a tener cuatro empresas trabajando a la vez en obras de recuperación del edificio, solo una de ellas contratada por el MTOP, que se encargaba de supervisarla", expresó el director de la institución, quien remarcó entre otros logros la recuperación y restauración la pinacoteca de la biblioteca.
También el propio edificio de 18 de Julio ha recibido mejoras. "En 2011 continuamos las obras mediante acuerdo ya existente con el MTOP y contratamos a COOMI, cooperativa del MIDES, para pequeños trabajos de albañilería y pintura", explica Liscano.
Entre las mejoras se puso énfasis en la accesibilidad. Para eso se construyó una rampa para el acceso al nivel de hall exterior, una rampa metálica para el acceso al nivel de hall de entrada y tres rampas metálicas para el acceso a los halls interiores. También se adecuó un baño en Planta Baja para el acceso a personas con discapacidad motriz.
Otra mejora recayó sobre la Sala Varela, que fue adecuada para su utilización por parte de usuarios con materiales propios y lectura de la prensa del día.
Según Liscano, se adquirió mobiliario adecuado (20 mesas metálicas y 100 sillas), se instaló aire acondicionado y zona Wi-Fi, y se adecuó la red eléctrica al uso de computadoras portátiles, procurando por otra parte adecuar la iluminación contemplando el ahorro energético. En el área de lectura de la prensa diaria se instalaron sillones y mesas apropiadas a la finalidad.
Además, se construyó un anexo a la Sala Varela, con paredes totalmente vidriadas de piso a techo, y con dos accesos de puerta de vaivén. Las ventanas exteriores tienen filtro UV, a los efectos de proteger los objetos que allí posiblemente se expongan. "La finalidad de este anexo, que abarca un área de unos 150 metros cuadrados, es la de dotar a la Biblioteca de una sala multipropósito, con acceso directo al público".
También la Sala Vaz Ferreira ha sido atendida, y además de un mejoramiento general, se le acondicionaron los baños y se le hicieron reparaciones básicas tendientes a poner en funcionamiento el Auditorio y sus dependencias. También se puso en funcionamiento el sistema de ventilación y se instaló un moderno sistema de video. Por otra parte, está en proceso de construcción una nueva red de agua para el combate de incendios.
30 camiones de basura y muebles rotos
En el año que culminó, la Biblioteca Nacional editó una serie de publicaciones, entre ellas "Prosas Herrerianas. Actas del Homenaje a Julio Herrera y Reissig en 2010", y un libro homenaje a Eliseo Salvador Porta. También llevó adelante una publicación sobre la poesía completa de Salvador Puig, y el diario del gran docente e investigador José Pedro Díaz. "Cuadernos de Historia", "Del dicho al hecho", "Formarse profesor de Historia en Uruguay" y "La transición al Civilismo" son otras de las ediciones realizadas.
Fuera de su sede, la Biblioteca también ha desarrollado su trabajo, con la coordinación de casi 240 bibliotecas municipales en todo el país, más los pedidos de libros por parte de bibliotecas comunitarias.
"Siguiendo una idea elaborada junto al ministro Ehrlich, durante 2011 dedicamos especial atención al Departamento de Artigas, a cuyas bibliotecas donamos alrededor de tres mil libros; participamos en la conmemoración de los cien años de Eliseo Salvador Porta con la publicación de la trilogía que contiene "Intemperie", "Sabina" y "1815". Luego viajamos a Tomás Gomensoro y Bella Unión para presentar el libro y hablar en instituciones de los dos sitios sobre la personalidad de Porta", afirma Liscano.
"Parte importante del trabajo realizado en el año consistió en la limpieza del edificio. Desde mayo de 2010 a noviembre de 2011 hemos sacado 30 camiones de basura, equipos obsoletos, muebles rotos", cuenta el director, quien asegura que el objetivo es recuperar algo del prestigio de la Biblioteca, y volver a ubicarla como centro de investigación científica y de creación de conocimiento y, a la vez, como biblioteca pública y centro cultural.