EDUARDO BARRENECHE
El fiscal Gustavo Zubía pidió la pena máxima de cinco años para el menor conocido como "El Ñato", de 17 años, quien ejecutó a un guardia en un supermercado de Parque Batlle, el 18 de noviembre de 2011. Puede quedar libre a los seis meses.
La Justicia de Menores es más laxa que la de adultos. Si un adulto hubiera matado al guardia de seguridad, enfrentaría una pena mínima de 15 años y una máximo de 30. Si ese individuo, al igual que el menor homicida, tiene antecedentes penales por asesinato, la pena sería más de 25 años de prisión, señalaron a El País operadores del sistema judicial.
Para el cómplice del menor, -cuyo alias es "El Negro"-, Zubía solicitó una pena de cuatro años y medio. La audiencia por este caso se realizará el próximo mes.
El expediente judicial, al que tuvo acceso El País, señala que al mediodía del 18 de noviembre de 2011, "El Ñato", de 17 años, y "El Negro", de 15, se juntaron a las afueras del estadio Tróccoli del club Cerro a planificar un asalto. Ambos estaban armados con revólveres. "El Ñato" con un Smith & Wesson y su compañero con un Taurus calibre 38. Las armas habían sido compradas en una feria barrial a $ 2.000 cada una, declaró "El Ñato" en el Juzgado de Menores el 1° de diciembre.
Ingresaron al supermercado Tamisur. "El Negro" se dirigió hacia el guardia de seguridad y apuntó al pecho. Gatilló tres veces y las balas no salieron. El guardia de seguridad llevó una mano a la cintura.
El menor salió corriendo y en ese momento escuchó tres disparos. Su cómplice, apostado en un costado de una góndola, ultimó al guardia de seguridad. En el Juzgado de Menores, "El Negro" confesó que "después de lo ocurrido (en el supermercado) no podía dormir por las noches".
SALIDAS. Zubía reclama cambios en la legislación de menores. "No puede haber una discrecionalidad total de los jueces a la hora de dictar sentencia. Por ejemplo, un rapiñero puede irse a la casa", dijo.
A fines de mayo de 2011, la Justicia de Menores resolvió enviar a su casa a dos hermanos que rapiñaron un local de celulares en la Curva de Maroñas. Durante el atraco, una rapiñera de 17 años le colocó el cuchillo en el cuello a una cliente mientras exigía que le entregaran todo el dinero.
Según datos proporcionados a la Suprema Corte de Justicia por los cuatro juzgados de Menores, entre enero y octubre de 2011 hubo una mayor cantidad de adolescentes internados con privación de libertad que con medidas sustitutivas.
Las estadísticas prueban que hay una mayor tendencia por parte de los jueces en otorgar medidas sustitutivas a la internación que en años anteriores, pese a que el delito cometido es una rapiña y muchas veces incluye lesiones.
Un ejemplo de ello ocurrió en el Juzgado de 3° Turno en septiembre del año pasado. El magistrado otorgó ese mes 13 libertades asistidas y una vigilada por rapiñas. En un caso, cuya sentencia fue fechada el 29 de septiembre, el juez del 3° Turno dictaminó para un menor la libertad asistida pese a que había cometido un atraco y había lesionado a su víctima.
Según Zubía, la normativa debería establecer penas mínimas y máximas para delitos graves como homicidios, rapiñas y copamientos. Por ejemplo, un menor que comete una rapiña deberá pasar un mínimo de un año de prisión mientras que por un asesinato deberá cumplir la mitad de la pena para salir en libertad. "No puede ser que un menor infractor, que recibe una pena máxima de cinco años por un delito grave, quede libre a los seis meses gracias a un informe psicológico" del INAU, dijo el fiscal. Agregó que un menor homicida "no puede" recuperar la libertad en cualquier momento.
El lunes 9, durante una marcha reclamando seguridad tras un triple homicidio ocurrido en Malvín Alto, un grupo de vecinos atrapó a un menor que intentó un arrebato. El menor fue golpeado por adultos. "Como fiscal percibo cada vez más violencia de parte de las víctimas. Ello es fruto de una percepción de que la legislación sobre menores no está acorde a la gravedad de las conductas que estos desarrollan", advirtió Zubía.