PUNTA DEL ESTE | GASTÓN PÉRGOLA
Distendidos y de vacaciones en Punta del Este, Adrián Suar, Guillermo Francella y Pablo Codevilla (con sus respectivas parejas, entre ellas Griselda Siciliani) comieron en el parador La Huella, de José Ignacio. Fue un "almuerzo entre amigos".
Bien podía parecer una reunión de trabajo, si no fuera por el entorno que los rodeó durante poco más de tres horas: mucha comida (sushi sobre todo), tragos, una vista al mar envidiable y una sobremesa que duró casi hora y media.
Más tarde lo confirmaría el propio Adrián Suar a El País. "Muy distendidos. Fue un almuerzo entre amigos, sólo eso. Estamos todos acá y decidimos pasar un buen rato juntos. Nada más", reafirmó a El País el "Chueco" Suar a la salida del parador La Huella, ayer sobre la hora 17.
Precisamente, "los amigos" que ayer andaban juntos y a sonrisa ancha por José Ignacio, de bermudas, sandalias y gorro -además del gerente de programación de Canal 13 y dueño de la productora Pol-Ka, Adrián Suar- eran el reconocido actor argentino, Guillermo Francella (que viene de protagonizar la serie El hombre de tu vida), con su señora, y el productor y empresario de la televisión, Pablo Codevilla, también con su esposa.
A Adrián Suar lo acompañó su pareja, una de las actrices del momento de la televisión argentina, Griselda Siciliani (Los Únicos), que con ropa holgada mostró sin problemas su "panza de embarazada".
"Estamos muy tranquilos con el embarazo. Cero nervios. Cero estrés. Esperando el momento", respondió Suar a El País, con sus ojos siempre mirando al ombligo de Siciliani. A COMERla. A las 14 horas de ayer la mesa 41 del parador La Huella, en José Ignacio, tenía una reserva para seis. "Parece que están los monstruos de la televisión argentina", ironizaba un turista que, con reposera en mano y de vuelta de la playa, le respondió a otro que pasaba por allí y se detuvo a ver por qué había tanto revuelo en la vuelta.
"Solo falta el cabezón", comentaban en los alrededores del parador en alusión a la ausencia de Marcelo Tinelli en el almuerzo. En una de las mesas del fondo del parador, que está al lado de la tienda Lacoste, Suar, Siciliani, Francella, Codevilla y sus señoras, comieron a gusto. Durante la primera media hora no pararon de salir platos, principalmente frutos del mar: salmón curado, camarones en salsa de mango, chipirones, rabas y variedad de sushi.
También hubo tiempo para una tabla de quesos y spaghetti. Para tomar, el "clericó de la casa" fue la bebida preferida, además de refrescos y agua mineral sin gas.
La sobremesa se hizo larga. Recién sobre la hora 17 los famosos comensales se retiraron del lugar, pero afuera todavía había tiempo para más chistes. Mientras esperaban que el servicio de parking les trajera el auto siguieron de charla, casi sin importarles la presencia de fotógrafos.
A pesar de estar de vacaciones, Suar no para de pensar en nuevos proyectos. "Estoy descansando, pero siempre estamos viendo cosas. Ahora terminamos Herederos de una venganza y arranca El Lobo, una novela nueva, que va a tener como protagonista a Gonzalo Heredia", dijo a El País el propietario de Pol-Ka.
Suar y Siciliani inauguraron casa el año pasado en El Chorro, un barrio tranquilo y sin muchos famosos en la vuelta. La pareja pasó Navidad en Punta del Este, retornó su país para pasar fin de año (en El Tigre) y hace unos días emprendieron viaje nuevamente hacia el balneario.
"Esta ciudad es increíble. Me gusta todo. La ciudad, el paisaje, los lugares tranquilos para comer. Me enamoré de Punta del Este", remató el chueco, con una sonrisa. Al costado, Francella y Codevilla se hacían bromas como dos nenes chicos. "¡Guille, a comerla!", fue la frase que más le gritaron a Francella. Este respondió con el pulgar en alto.