MALDONADO | MARCELO GALLARDO
El debate sobre seguridad quedó instalado en José Ignacio donde un grupo de vecinos pugna por contratar un servicio privado que se haga cargo de todo el balneario en tanto que otro se opone a la iniciativa por entender que no es conveniente "por desmerecer" el trabajo de la Policía.
Una serie de robos registrados entre la noche del martes y la madrugada del miércoles provocó que el debate entre los vecinos ganara en cantidad de participantes y que la preocupación se instalara en el pueblo, señalaron vecinos del lugar a El País.
Los propietarios de la zona advirtieron en las últimas horas que los delincuentes entraron al casco de José Ignacio por la única entrada que tiene el balneario, la que, además, cuenta con el monitoreo de varias cámaras de seguridad.
Son robos, entienden los vecinos, que no deberían haberse producido jamás tanto por el trabajo de las cámaras como por la presencia policial permanente en la única entrada y salida del lugar.
Las discusiones del tema se generan no solo en el ámbito de la Liga de José Ignacio sino además en los encuentros informales de vecinos cuando coinciden en lugares públicos o se cruzan por la calle en alguna caminata. Los propietarios entienden que se está a tiempo de evitar que los robos continúen produciéndose o que ocurra algo peor.
En medio de la discusión entre los vecinos una empresa de seguridad que trabaja en la zona presentó una propuesta para hacerse cargo de la seguridad privada en el entorno del Faro de José Ignacio.
El presupuesto presentado por la referida firma asciende a los US$ 25.000 mensuales, costo que tendría el servicio de cobertura total en la zona circundante al Faro de José Ignacio. Ganándole tiempo a la decisión colectiva, algunos propietarios optaron por desembolsar, en promedio, unos US$ 2.500 mensuales con el objetivo, según dijeron, de "dormir tranquilos".
Los vecinos recuerdan que temporadas anteriores, no muy lejanas en el tiempo, los robos no existían o se registraba alguno por descuido y por montos de bagatela. Desde algunos años atrás, a los ladrones de poca monta se sumaron los delincuentes capaces de robar joyas de valor o fuertes sumas de dinero. De todas formas, se trata de robos sin violencia, que son cometidos por sujetos que aprovechan el descuido de los propietarios para hacerse con lo primero que tienen al alcance de la mano. Empero, hay veces que se encuentran con fuertes sumas de dinero y alhajas de todo tipo.
El jefe de Policía de Maldonado, Juan Daniel Balbis, dispuso en diciembre pasado el relevo del comisario de entonces por otro del mismo grado proveniente del departamento de Durazno, quien todos los veranos se sumaba a la Dirección de Investigaciones local. El manejo de los francos del personal de la Seccional 13ª en las últimas semanas del mes de diciembre pasado precipitó la remoción del titular de dicha dependencia. Durante el período de licencia concedido a varios efectivos ocurrieron algunos hurtos en casas del lugar, lo que generó la reacción del titular.
Entre los vecinos también existe preocupación por el nivel de inteligencia previa que exhiben los delincuentes, que golpean en el lugar indicado como si tuvieran el dato de antemano. Fuentes policiales explicaron que en muchos casos el personal de servicio, sin querer, comenta tanto en su casa como en ámbitos públicos el manejo de dinero y de efectos de valor de los propietarios de las fincas donde trabajan. Esos comentarios son escuchados por delincuentes que, a partir de las versiones involuntarias de los trabajadores, cometen los hurtos. En otros casos se trata de robos entregados indicaron.