PAYSANDÚ | SANDRA KANOVICH
Dos hombres y una menor de edad permanecían ayer a disposición de la justicia como principales responsables del hurto de la pistola de chispa que perteneció a Juan Antonio Lavalleja, y que era exhibida en el Museo Histórico Municipal.
Aunque los detenidos habrían confesado la autoría del robo, por el momento han negado información acerca del destino dado de la histórica pieza, así como tampoco el de las cuatro cajas de monedas antiguas coleccionables, que también se llevaron del museo el pasado jueves 5.
Las autoridades municipales y policiales mantienen absoluto hermetismo sobre el curso de la investigación.
Según pudo saber El País, los dos hombres detenidos cuentan con una extensa lista de antecedentes penales. La menor no tendría infracciones en su haber.
La captura fue posible a través de una huella dactilar que fue levantada del lugar del hecho y que permitió dar con uno de los hombres. Su detención en la tarde del pasado lunes permitió que más tarde fueran apresados sus cómplices.
En sus declaraciones los confesos ladrones habrían relatado que el robo se produjo en horas de la tarde -cuando el museo permanecía cerrado y sin vigilancia- y que se llevaron la pistola no porque conocieran su valor histórico; simplemente porque al verla les gustó su forma.