Una organización nunca vista para ganar

Hacia la reelección. Estrategas de la campaña de Obama tienen tecnología para saber qué piensa cada votante Miles de voluntarios dialogarán puerta a puerta La meta es recaudar US$ 1.000 millones | Hacia la reelección. El Presidente le sacó ventaja a los republicanos y su estrategia es plantear soluciones a la crisis que golpea a la clase media Los asesores tienen cinco opciones para triunfar

 20120107 500x300

WASHINGTON | NEWSWEEK

La organización de la campaña de Barack Obama no juega. Un periodista de Newsweek visitó la sede central, en Chicago, donde los estrategas toman cada detalles en serio y aseguraron que el despliegue tecnológico y de recursos humanos en la campaña electoral supera todo lo visto.

Una acompañante siguió al periodista a todos lados y registró digitalmente todo lo que le dijeron. El secretario de prensa de Obama, Ben LaBolt y la subgerente de la campaña Stephanie Cutler cerraron sus puertas y no permitieron que leyera los gráficos que tenían en un mural.

En el lugar, hay un clima de intensidad. Cualquiera que fuera parte de la campaña de Obama compartiría ese clima, debido a que cuando faltan diez meses para las elecciones, la tasa de aprobación de la gestión del presidente está remoloneando en 46%, lo que es un problema, debido a que el partido de gobierno ha perdido en las últimas cinco veces que su presidente comenzó el año electoral por debajo del 49%. Asimismo, ningún presidente desde Franklin Roosevelt, en 1936, fue reelecto cuando la tasa de desempleo estuvo tan o más alta que en la actualidad (8,5%) y ningún presidente desde Dwight Eisenhower, en 1956, logró un segundo mandato cuando el crecimiento del PIB fue tan lento o más que el actual (2%). Si bien ninguna de esas afecciones es fatal de por sí, Obama debe superar las tres a la vez. Ningún presidente siquiera intentó esa hazaña temeraria.

La legendaria organización a prueba de filtraciones del presidente, se ha dividido y los principales asesores hablaron fuera de orden, por primera vez desde que fue elegido. El halo que permaneció sobre la cabeza de Obama en la última elección cuando él fue el candidato de la esperanza del cambio -el halo que atrajo a un vasto ejército de neófitos políticos a los circuitos de votación- ha dejado lugar, por necesidad, a un aura política menos celestial. También hay que abordar el juego de las expectativas. En 2008, Obama no era el favorito. Su equipo no tuvo tiempo para la angustia. Siempre hubo una nueva pelea para abordar y otra victoria imposible que debía diseñarse. Sin embargo, este año, hay solo una batalla: el 6 de noviembre. Debido a que pueden perder la presidencia, los asistentes de Obama están, de manera comprensible, preocupados para que eso no ocurra. Saben que la Casa Blanca ha tenido dificultades para trasmitir lo que ellos ven como una gestión impresionante de Obama y que ahora ese peso recae en ellos.

La buena noticia para Obama, es que todo puede resultar más difícil para el Partido Republicano. Mientras los candidatos de ese partido se pasaron el último año desfilando y haciendo piruetas en el noticiero de la cadena televisiva Fox -tuvieron su primer desafío en la votación el último martes en Iowa, donde Mitt Romney derrotó a Rick Santorum por apenas ocho votos y la legisladora Michele Bachman optó por retirarse de la carrera, debido al escaso apoyo que recibió- el equipo del presidente ha estado silencioso y metódicamente canalizando su trabajo y creando algo que ellos aseguran será más grande, más inteligente y hasta más sorprendente que su operativo revolucionario para las elecciones de 2008. El gerente de la campaña, Jim Messina, de 42 años, dio vueltas por su oficina, con el rostro inexpresivo, los hombros inclinados hacia delante y su cabeza levantada en un ángulo inquisitivo. Al comienzo de la entrevista, Messina, orgulloso de ser oriundo del Estado de Montana, quien estuvo durante dos años como operador clave de Obama en el Parlamento, antes de asumir en la campaña, pareció deleitarse al responder las preguntas de la manera más lacónica posible como si estuviera diciendo: "Voy a darte lo que quiero y ni una sílaba más".

Messina explicó que la mayor ventaja que tiene el presidente es el tiempo. Al no tener que librar una guerra en las primarias, su equipo ha podido dedicar los últimos diez meses a preparar la elección, lo que significa haber sacado un margen a favor en relación no solo con la campaña de 2008, sino también sobre el abundante número de republicanos torpes que han estado demasiado distraídos por los 13 debates televisados en 2011 como para preocuparse por las tareas de recaudación de fondos y organización en el terreno.

"Tenemos gente en el terreno a lo largo del país, que han pasado cuatro o cinco años dentro de nuestro sistema y saben cómo hacer todo, que creen en nuestro candidato y que están entrenados", dijo Messina. "Esto es fundamental. Mitt Romney y Newt Gingrich (aspirantes a la candidatura presencial republicana) no tienen organizaciones en el terreno en muchos Estados".

FORTUNA. Es necesario considerar los números. En enero de 2004, los asistentes de George W. Bush hacían ostentación de que habían realizado un total de 52 sesiones de entrenamiento alrededor del país para los líderes de distritos. La campaña de Obama hizo 57, pero en una sola semana, en el Estado de Iowa. En la actualidad, hay más de 200 asistentes pagos que trabajan en la central electoral, en Chicago, el doble de los que tuvo Bush en 2004 y más del doble de los que tiene Romney ahora. Bill Clinton tenía empleadas solo a 40 personas a esta altura y George Bush padre no tenía ni diez. Messina ya contrató a equipos de especialistas en varias áreas técnicas, que están intentando diseñar una aplicación secreta que seguirá cada conversación que sostenga cada uno de los voluntarios de la campaña, así como cada puerta que golpeen y cada acción que lleven a cabo.

Mientras la brigada de recaudación de fondos de Obama logró la meta de un millón de dólares en seis meses, con el doble de rapidez que en la campaña anterior. Casi la mitad del flujo de dinero en efectivo que entra a la campaña proviene de donantes que dan US$ 200, un porcentaje mucho más alto que en 2008. A esto debe agregarse que junto con el Comité Nacional Demócrata, Obama recaudó US$ 15,6 millones de trabajadores del sector financiero hasta septiembre del año pasado, un monto que supera el dinero reunido por todos los aspirantes a la candidatura presidencial por el Partido Republicano. En total, se estima que entre la central de la campaña en Chicago y el Comité Nacional Demócrata, han obtenido entre US$ 190 millones y US$ 200 millones, lo que cuadruplica el monto que Romney calculó para la totalidad de su esfuerzo electoral en 2011. Esperan llegar a US$ 1.000 millones para noviembre.

El dinero y el equipo humano son solo tan buenos como el mensaje que ayudan a trasmitir. Al preguntarle a los principales lugartenientes de Obama respecto del problema de imagen que éste tiene -ha sido caricaturizado, a la vez como un marxista radical y una persona de aire profesoral fácil de dominar y sin principios- respondieron de manera casi reflexiva con las excusas habituales: "Heredamos una economía terrible, pero realmente hemos logrado que se prueben numerosas leyes". Si bien ese análisis básicamente es correcto, no resulta el tipo de llamado a la lucha capaz de volver a movilizar a sectores clave del electorado, entre los que el apoyo a Obama se ha desplomado más de doce puntos porcentuales. Por tanto, en la central de Chicago se está creando un mensaje nuevo y más combativo. "Hablo como una persona que tiene responsabilidad en ese aspecto, por lo que tengo gran parte de la culpa"; confesó el jefe de estrategia política de Obama, Davild Axelrod. "Tenemos un hombre que habla sobre la visión y los valores de una manera tan convincente como nadie lo ha hecho en esta generación y lo convertimos en un narrador de las decisiones día a día del gobierno", señaló.

ESTRATEGIA. De acuerdo con lo que señaló Axelrod, el plan para 2012 es resaltar los logros del presidente, mientras reconoce que "la gente está menos interesada en una lista de lo que se ha realizado" y le interesa más "cómo abordaremos los mayores desafíos económicos que enfrenta la clase media y cómo lo harán los rivales". Traducción: los votantes deben esperar que se hable más sobre el futuro que sobre el doloroso pasado reciente y que se lance un ataque populista sin piedad sobre las teorías económicas y sociales del candidato republicano. Axelrod indicó que "estamos ante una situación mucho más competitiva y nos preparamos para eso".

Los integrantes de la campaña reconocen que el nuevo tono probablemente no inspire el fervor soñador de la movilización arrolladora que situó a Obama en la presidencia. Esta vez, la tarea agotadora detrás de escena de maximizar la concurrencia a los circuitos de votación y persuadir para que apoyen al presidente, será aún más importante que hace cuatro años.

Messina dijo que está preparado. Y por lo que se ve en Chicago, tiene motivos para la ostentación. Un grupo de especialistas en desarrollos tecnológicos ha estado trabajando desde hace meses para descifrar cómo deben reescribir los códigos de la campaña -fueron creados cuando el iPhone era una novedad, Twitter apenas existía y Facebook tenía la décima parte del tamaño actual- con vista al paisaje digital de este año. Ya llegaron a algunas conclusiones.

La primera es que la campaña puede actuar mejor para tratar a la gente, siempre que se cosechen los datos correctos, de acuerdo con lo que señaló el jefe de Integración e Innovación, Michael Slaby. A una persona que está desencantada no debe pedírsele una contribución monetaria; primero hay que conquistarla. Para descifrar cómo es cada persona y qué es lo que desea, Slaby y su equipo están construyendo un programa de "microescucha" y de computación que registrará los esquemas de comportamiento online, para tener información de los votantes y usarla con la finalidad de personalizar cada interacción en materia de recaudación, voluntariado, persuasión y movilización. "Los votantes a los que tenemos que acceder y los donantes, así como los voluntarios y adherentes a los que intentamos activar, forman el mismo grupo de gente", dijo Slaby. "Comunicarnos con ellos de una manera integrada e inteligente, donde se reúnen todas estas cosas y efectivamente los escuchemos, requiere que evolucionemos". La campaña de Obama no enviará videos a quienes la respaldan para decir: "Compartan esto con todos los que conozcan"; ahora, dirá: "Compartan esto con sus amigos en los distritos indecisos que están preocupados por la política impositiva".

OPCIONES. El operativo en el terreno también será de última generación. El plan de Messina no es ir a cada uno de los Estados en los que triunfó Obama en 2008. En cambio, estará contento si reconquistan los 251 votos del Colegio Elector -en Estados Unidos hay sistema indirecto de elección- que John Kerry ganó en 2004 y construir a partir de eso. Ve cinco caminos para llegar a los 270 votos que se necesitan en el Colegio Elector para ser elegido presidente, varios de los cuales dependen de que Obama aumente sus márgenes entre los hispanos, el subsector de crecimiento más rápido del electorado. "Uno de los temas definitorios de las primarias republicanas ha sido la demagogia con la que han actuado en relación con los inmigrantes y deberán pagar un precio político", dijo Messina. El voto de los latinos será crucial en estas elecciones".

Uno de los caminos para agregar a los 251 votos de Kerry es a través de los Estados de Colorado, Nuevo México y Nevada, que llevaría a reunir 272 votos del Colegio. Otro es con el estado de Florida, para asegurar 275.

Los cinco caminos trazados por Messina parecen indicar que el presidente no tiene problemas, debido a la pluralidad de opciones. Pero, Jeremy Bird, quien dirige las operaciones de la campaña en el terreno, consideró que en la central de Chicago no solo se especula sobre esos caminos, sino que han estado realizando evaluaciones en los propios lugares, desde hace tiempo. Por ejemplo, el operativo en Iowa, compuesto de ocho oficinas, una docena de asistentes y cientos de voluntarios, llevó a cabo 1.280 eventos oficiales, sostuvo 4.000 conversaciones individuales con ciudadanos y efectuó 350.000 llamadas telefónicas a adherentes, superando todo lo que hicieron los aspirantes republicanos para la votación del martes último.

Ahora, los voluntarios trabajan en Massachusetts y cruzarán la frontera a Nueva Hampshire, practicando para noviembre, y aprovechando que habrá primarias. "Las primarias nos permiten poner a prueba nuestros sistemas", explicó Bird. "¿Tenemos sistemas online para que la gente pueda compartir vehículos? ¿Tenemos gente que vaya a los diferentes lugares para conocer a los organizadores locales, el terreno en el que deberán moverse y a la gente con la que hablarán? Es una gran oportunidad".

Dos semanas después de la visita a Chicago, Newsweek habló nuevamente con Axelrod para preguntarle qué le preocupa más de la campaña de 2012. "Entre ahora y las elecciones de noviembre ocurrirán cosas, cuyas implicaciones no podemos conocer", respondió Axelrod. "Es algo con lo que hay que convivir durante las noches de desvelo".

Las cifras

46% Es la aprobación que tiene Obama hoy; nadie que haya intentado la reelección logró ganar con este porcentaje a 11 meses de votar.

8,5% Son los desempleados en el país; ningún presidente logró la reelección en la historia de EE.UU. con tantos desocupados.

Las cifras

200 Son los asistentes pagos que trabajan en la central electoral de Obama en Chicago.

100 Son los asistentes de campaña que tenía George W. Bush en 2004 cuando ganó.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar