LA FLORESTA | PATRICIA MANGO
Una rambla que se desmorona, edificaciones frente al mar que están cada vez más amenazadas y vecinos que piden a gritos una solución. Esta es la historia que se repite desde hace años en La Floresta, y que no ha encontrado solución.
La zona de mayor impacto de la erosión que acusa la rambla de La Floresta es en la rambla Ingeniero Pérez y calle Juan Díaz de Solís, según parece indicar un muy desmejorado cartel en lo que queda del final de esa arteria. Tanto a la derecha como a la izquierda de este cruce se erigen coquetas casas y una colonia religiosa de vacaciones.
Por el camino que ya no está allí se supo llegar durante años hasta la desembocadura del arroyo Solís Chico, en la orilla este.
Una playa con médanos blancos, un sombreado remanso del arroyo y la playa de la desembocadura en el balneario Las Vegas conforman un paisaje muy atractivo.
Sólo quedan los restos de lo que hasta hace poco fue el acceso a esa zona -habilitada para camping, incluso- que era un lugar de cita obligada para ver la caída del sol. Nada de eso queda.
CANALETA Y ESPIGONES. Sólo se ven escombros, trozos de un caño celeste que nadie sabe muy bien qué es y restos de una canaleta que la Intendencia construyó hace dos años pero que según los vecinos afectados, "aceleró" el proceso de destrucción.
Son ellos los que levantan la voz otra vez para ser escuchados. A fin de mes habrá una asamblea para la que van a convocar a las autoridades como otro esfuerzo por parar el problema.
La causa de esta ruptura es "clara" para los vecinos: la ausencia de drenajes pluviales provoca que el agua de lluvia, proveniente de todo el centro del balneario, desemboque allí sin los canales que podrían llevarla a buen cauce sin afectar la rambla.
Una segunda causa es la ubicación de los espigones de hormigón asentados en la playa, que llevan cuatro décadas de construidos.
Los afectados consideran que su ubicación es equivocada, y que en lugar de retener la arena en la playa facilitaron el proceso de degradación de ésta y de las barrancas.
Si bien ya hace años que se nota el deterioro, hace cinco años comenzó a hacerse más evidente.
El País ha visitado el lugar anualmente. Como claramente se aprecia en las fotos de los años 2008 y 2010, había en esa esquina una rambla que ahora desapareció por completo.
Bernardita, afincada en Alemania pero que viene todos los años a disfrutar de su casa frente al mar junto con su familia, hoy no puede entrar más que por los costados, al interior de la casa. Ni que hablar del garaje. Lo perdió. Hoy teme que el deterioro alcance los cimientos de la casa principal en cualquier momento.
El año pasado no vino al balneario. Pero este año, una llamada fue el detonante: le avisaron que el daño frente a su casa era mayor aún.
CASAS "NO VALEN NADA". Mercedes es otra de las que está unos metros alejada pero igualmente cercada por la amenaza. Como todos los que viven en ese lugar, su casa de ha desvalorizado enormemente.
"Si hoy quisiéramos vender no valen nada", coinciden en señalar ambas.
En todos existe la voluntad de "cuidar" ese balneario, evitar que se deteriore y salvar sus hogares. Pero no tienen respuestas, más que del Ministerio de Transporte.
"Nos informan que, si se hacen los pluviales, hay una forma de parar el deterioro", explicaron.
Entre los vecinos han colocado palos a modo de vallas para que los conductores no se estacionen. Quien no conoce, no imagina que debajo de él está el vacío y que ese lugar puede desmoronarse en cualquier momento. Que está literalmente hueco.
Mercedes ha plantado varios tipos de arbustos. "Necesitamos vegetación" explica. Pero nada es suficiente. El avance es obvio y de la cuneta que la Intendencia hizo hace dos años, no queda nada. Algún resto indica que en su momento hubo allí una construcción.
Para colmo, "no han colocado jamás un cartel" explica Bernardita, preocupada por la eventualidad de que alguien sufra un accidente por desconocimiento. Sin contar que la rambla es "una boca de lobo" porque no hay un solo foco de luz.
"Cada vez viene menos gente acá"
A nivel oficial varias veces se les ha informado a los propietarios de inmuebles en la zona afectada sobre proyectos para contener la degradación del barranco, pero ninguno ha prosperado. Incluso, según afirman, la Intendencia prometió una red pluvial digna. Hasta ayer, nada había comenzado a hacerse. Hidrografía, Dinama, Ministerio de Transporte, todos están enterados de la situación, detallan. "Así La Floresta se convierte en un pueblo fantasma al que cada vez viene menos gente", lamentaron las anfitrionas de El País.
Por todo esto, convocarán para fin de mes a las autoridades de los ministerios involucrados y de la Intendencia. Esta movilización pretende sensibilizar a las altas esferas, para que puedan hacer algo.