La hora de marcar a fuego los errores

Sebastián da Silva

Los primeros anuncios del año avizoran que tendremos un año 2012 movidito en materia política.

La tradicional falta de delicadeza de este gobierno ha recaído en su propio elenco. Hay anuncios de relevos, rumores de cambios de Ministros y críticas soslayadas sobre tal o cual cartera en una operación de prensa que obviamente nace desde los altos despachos de la Presidencia. La lógica del elefante en el bazar ahora impacta en la línea de flotación de la interna frenteamplista.

Durante todo el verano escucharemos, de reuniones, de asados, de conspiraciones, y de cocina de comité. Ellos eligieron el 2012 como un año de elecciones internas, y todos sabemos cómo interfiere este tipo de adrenalina dentro de un gobierno que ha demostrado que tiene una pulseada interna difícil de resolver.

Es este marco, tendremos a las principales figuras de la administración pensando en la interna y no en gobernar. Dado que la izquierda resuelve estos temas a base del argumento de la militancia, también veremos cómo los perfiles preelectorales conducirán indefectiblemente ha-cia la demagogia socialistoi-de más aquilatada, tendremos presiones parlamentarias para generar simpatía con la barra y una agenda cargada de retórica y vacía de realidad. Toda esta "parrillada" justamente en un momento en donde lo más acertado es poner las barbas en remojo para que la crisis internacional no se nos venga encima.

Será el Movimiento de Participación Popular (MPP) versus el astorismo del Frente Líber Seregni, en una puja de poder en donde repartirán las barajas para las futuras elecciones sin la mínima concesión.

Si hasta ahora la relación con la oposición ha sido inocua, no pasando más de algún franeleo para las fotos, no permitiendo acuerdos multipartidarios y aplicando en primera y única instancia las mayorías parlamentarias, en el 2012 será un relacionamiento malo.

Todos en este país sabemos cómo el Frente Amplio utiliza a los que no piensan igual como catarsis para unirse y esconder las diferencias internas. Un ejemplo reciente es lo que ocurrió con el consejero de la ANEP, Daniel Corbo, donde la primera dama no escatimó improperios para quien lo único que quería era colaborar con la educación del gobierno de su marido.

Por tanto, tengamos claro que no nos van a dar bolilla y que todas las ideas, las ansias de colaborar y ayudar que siempre ha caracterizado el espíritu del Partido Nacional para que las cosas salgan un poco mejor no tendrán el menor asidero en un Frente Amplio en campaña electoral.

Los acuerdos no se construyen por divina inspiración o por fortuitos vaivenes de la ruletas política; son necesarios gestos, concesiones y cumplimientos de palabra que tendrán en la Barra y en las corporaciones de turno -muy amigas del PCU- sus más acérrimos enemigos. Y entre la Barra, y la oposición, Mujica y compañía optarán siempre por quien permite mantener las mayorías partidarias

Esta llegando la hora de que el gobierno comience a conocer el poderío intelectual del Partido Nacional, no en redondilla, sino en el despliegue parlamenta- rio que debemos comenzar para marcar a fuego los errores y horrores de una administración en incipiente radicalización.

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