Las aventuras de Tintin
Ficha:
EEUU/Re 4. Título original: The adventures of Tintin: The secret of the unicorn. Dirección: Steven Spielberg. Guión: Steven Moffat, Edgar Wright y Joe Cornish. Música: John Williams. Montaje: Michael Kahn. Intérpretes: Jamie Bell, Andy Serkis, Daniel Craig, Nick Frost, Simon Pegg.
Steven Spielberg y Peter Jackson sabían que estaban corriendo un riesgo cuando asumieron llevar a la pantalla las aventuras de Tintin.
La figura del periodista aventurero (a quien nunca se ha visto escribir una nota) creado por el belga Hergé, es sin duda una auténtica leyenda del cómic europeo, pero su fama norteamericana es mucho menor, y cabían desconfianzas a ambos lados del Atlántico con respecto al resultado final.
En Europa podían temer que Spielberg y los suyos hubieran "norteamericanizado" demasiado al personaje, haciéndolo perder algunos de sus rasgos esenciales. En Estados Unidos, la preocupación podía ser la contraria: ¿cuánto público no familiarizado con las historietas de Hergé podía interesarse en las andanzas de su héroe?
En honor de los responsables del film corresponde aclarar desde el principio que han salvado con suficiencia la prueba. Suficiencia no es genio: estas Aventuras de Tintin: El secreto del unicornio constituyen una más que digna versión animada y en 3D del universo de Hergé. No van a convertirse empero en un clásico instantáneo.
Sin duda, el mundo de Tintin no está tan lejos del de Spielberg. De hecho, el director conoció la existencia del personaje al leer una crítica francesa de Los cazadores del arca perdida en la que Indiana Jones era comparado con el periodista belga. Spielberg preguntó entonces quién era Tintin, se lo dijeron, y decidió que quería hacer una película sobre él. Pasaron treinta años, pero he aquí la película.
Y lo cierto es que tiene bastante de "spielbergiana", aunque yendo más atrás podría decirse que los cómics de Hergé y las películas de Spielberg comparten una tradición común: la del relato de aventuras exóticas que deriva de Julio Verne y Emilio Salgari, incluyendo el componente (más matizado en Salgari) de exaltación colonialista. En ese sentido, El secreto del unicornio resulta ciertamente arquetípica: lleva a sus héroes por tierra y mar, y los enfrenta a piratas, naufragios y desiertos mientras se empeñan en dar con un tesoro oculto y codiciado por varios. El relato rompe con la cronología y se permite algunas flashbacks que recuperan combates marinos del pasado, lo que por cierto acrecienta el componente exótico.
El film posee el típico carácter de "montaña rusa" del cine más aventurero de Spielberg (las andanzas de Indiana Jones, o la saga del Parque Jurásico): las situaciones de riesgo se encadenan sin solución de continuidad, un sobresalto sigue a otro, cada vez que los personajes creen que van a disfrutar de un momento de descanso les sobreviene un nuevo contratiempo. Se puede decir cualquier cosa de ellos, excepto que lleven una vida aburrida. La película tampoco lo es.
¿Reparos? Algunos. La tradición aventurera en la que se inscribe Tintin es tan larga que el elemento sorpresa termina siendo muy relativo. En definitiva, al protagonista y sus amigos les ocurre, más o menos, lo que les sucede siempre a los aventureros que se lanzan a buscar un tesoro que otros apetecen. En definitiva, todo resulta un tanto previsible.
Y aún se suma otro leve inconveniente (en este caso, la culpa es de Hergé): el carácter inevitablemente "plano" de su protagonista. Como suele ocurrir también con los personajes juveniles de Dickens, casi siempre menos interesantes que toda la fauna de secundarios, Tintin es un tipo escasamente carismático por cuya suerte el espectador nunca llega a interesarse demasiado. Afortunadamente están los secundarios: el irascible y temperamental capitán Haddock, los ineptos policías Hernández y Fernández, el inefable perro Milou (mucho más listo que su amo). Son ellos quienes salvan el día.
Por supuesto, la técnica es muy solvente, y aunque quede la sospecha que Tintin debió ser filmada en 2D (al fin y al cabo, ese es el verdadero formato del original) nadie va a quejarse por la forma en que el film da vida a las queribles figuras de Haddock, Milou o Hernández y Fernández.
Hubo ya versiones animadas de Tintin para la televisión europea, pero esta es su verdadera entrada en el mercado internacional ,y por la puerta grande. Con las objeciones del caso (movida, eficaz, pero un tanto mecánica) Las aventuras de Tintin no deja de constituir un competente entretenimiento para toda la familia. Va a ser disfrutada especialmente por los chicos más grandes.