Playas: desde onda tranqui a casi previas de la noche

Punta. La 31 de la Mansa es la de los uruguayos; Bikini, la más internacional y joven

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PUNTA DEL ESTE | GASTÓN PÉRGOLA Y ANDRÉS ROIZEN

Dicen que es la playa de los uruguayos. Y así lo confirman los veraneantes que día a día, con reposera, mate en mano, y perfil bajo, toman sol en la 31 de la Mansa. En el otro extremo está Bikini, que exhibe un perfil más internacional y juvenil.

"Acá nos conocemos todos, como dice la publicidad. Estamos casi siempre los mismos, todos los años. Tranquilazos. Bien a la uruguaya. Es como nos gusta estar", lanza Laura, con una sonrisa y sentada en una reposera, acompañada por 10 personas más, en un grupo de familiares y amigos. Todos uruguayos. El centro de la ronda es un mate que va y viene.

Y la escena se repite en la parada 31 de la playa Mansa, catalogada como "la playa de los uruguayos", tanto por quienes pasan allí sus días de descanso como por los que trabajan en torno a ella. Y se nota.

Una publicidad estática que promociona a una marca de chorizos local, una bandera con el logo de una cerveza local, y un parador bien acondicionado que lleva el nombre de "Fanáticos", el programa deportivo que conduce Juan Carlos Scelza, oficia como carta de presentación al bajar a esta playa.

Más adelante, sobre la arena misma, se ve una pequeña cancha de fútbol rodeada con carteles de VTV y unos parlantes que, sin provocar un sonido estruendoso, pasa música. Todo es muy tranquilo. Hasta el movimiento, casi nulo, del agua parece acompasar esa personalidad que reina en el ambiente.

"Acá es tranquilo. No ves a nadie haciendo pose por ahí. Estás como en Montevideo. Sombrilla, reposera, mate, un rato en la playa y listo. Muy tranquilo", repite Alejandro, oriundo de Montevideo, mientras con una mano sostiene termo y mate, y con la otra se rasca la rodilla, en una pose característica de jugador de fútbol.

Fuera del anonimato, algunos nombres conocidos reafirman también su condición de playa uruguaya: Francisco Paco Casal, Jorge "Toto" Da Silveira, "el pato" Carlos Aguilera, el "loco" Sebastián Abreu, Diego Aguirre (en su momento), y hasta el expresidente Jorge Batlle, frecuentan esta playa.

En el parador de "Fanáticos", que está sobre la 31 de la Mansa, lo notan a diario. "La mayoría del público que atendemos es uruguayo. Es bien característico de esta playa. Este es un parador donde vienen muchos futbolistas, también. Hasta el año pasado el dueño del parador era Alfredo Venditto, un ex jugador de básquet de Malvín. Todo eso arrastra gente de la zona", especula uno de los empleados del parador como queriendo buscar una explicación a la aglomeración de uruguayos en esta playa.

Otros, que se suman a la conversación, hablan de una cuestión geográfica. "Es la primera playa que tenés con parador viniendo desde Montevideo. Y la más cerca de Maldonado también", agregan.

El hecho de que sea público uruguayo, explican desde el parador, también tiene una diferencia en el intercambio con el público. "El uruguayo es la gente más complicada para trabajar. No hay dudas. El turista extranjero llega con otra onda. Vienen a disfrutar. Yo trabajé en Bikini, la playa más top y te das cuenta la diferencia. El uruguayo viene con predisposición a quejarse. Pero igual repiten lo que comen y toman", explica uno de los jóvenes mozos.

"Venimos hace 20 años a esta playa. Tiene el perfil de familia y principalmente de uruguayos. Es tranquila, tradicional. Nos gusta mucho", fundamenta Jorge, uno de los tantos cincuentones locales que toma sol en la 31 de la Mansa.

"Hay quienes antes jugaban de visitante, y ahora vienen a la playa de los uruguayos", agrega a las carcajadas Jorge, mientras señala a algunos de sus compañeros de mate y playa.

"De más pendejo capaz que hubiese ido a otro lado. A buscar más joda. Pero ahora, casado, con un hijo chico, no da. Venís acá un rato, no tentás mucho. Acá estamos todos en la misma. Mujeres mucho no hay. Si voy y me meto allá, en Bikini o Montoya, me vuelvo loco. Por eso me hice el mate y me vine para acá", remata, Alejandro, que tomó el "guante" que tiró su amigo.

BIKINI. "Esto es cada vez más un boliche", cuentan en el puesto de salvavidas, que está en la playa Bikini, en la Barra.

Y si bien falta que cobren entrada y tal vez algún patovica, el resto está todo ahí. Los tragos, las mujeres lindas y los hombres "atentos". La música suena fuerte, es marcha todo el tiempo, y hasta cuesta charlar con el que está al lado. En el parador, muy cerca del Dj, la gente se afirma en el mostrador y le habla fuerte al que atiende, porque si no no se oye.

Los brasileños son mayoría, y "son de tomar mucho", dicen en la playa. Se sirven champagne, caipiroska, cerveza y mucho mojito. Los argentinos marcan presencia y el uruguayo es minoría, pero se mezcla bien.

Todos están posando. Los hombres, manos atrás, pecho inflado, vaso cargado y atentos a todo lo que pasa. Las mujeres, lo tienen todo controlado: risas, se acomodan el pelo, se hacen las distraídas y utilizan la arena como si fuera una pasarela.

La ropa es de marca, y los pañuelos en el pelo, reloj y gafas grandes es de lo más común. "Acá es donde arranca la noche", dice Pablo (23), que llegó producido a la playa sobre la hora 18. "Los brasileños hacen mucha fiesta privada y acá a veces conseguís que te inviten", explica, mientras trata de no perderse nada de lo que pasa cerca.

Victoria (18) vino desde Buenos Aires y baja a la playa con sus amigas. Al principio de la tarde van a la Brava. Ahí toman sol y se bañan. Ya más sobre las 18 horas llegan a Bikini.

Ahora nada de bañarse o dar lugar a que se desacomode el pelo. Solo charlas en la arena, combinar algo para la noche y divertirse.

PERFILES PLAYEROS

Germán, de Montevideo

CONTADOR, 53 AÑOS

"Me gusta el agua, el ambiente familiar y la posibilidad de traer a los niños", dice. Desde hace años, cuando viaja a Punta del Este elige la bajada 31 de la Playa Mansa para descansar.

Raquel, montevideana

Maestra, 63 años

Hace tres años que Raquel baja en la parada 31 de la Mansa. Si bien dice que no sirve para caminar, le gusta la tranquilidad y el encontrar gente conocida. Toma mate y disfruta en familia.

Pablo, de Punta del Este

TRABAJA EN UN HOTEL, 23 AÑOS

Cuando puede trata de ir a Bikini, le gusta tomar algo, charlar con gente conocida y aprovecha para arreglar algo para hacer de noche. "Es como la previa, acá es donde arranca todo", dice.

Victoria, argentina

ESTÁ DE VACACIONES, 18 AÑOS

Llegó desde Buenos Aires a pasar las vacaciones. En la Brava toma sol y se baña. A Bikini llega a las 18 horas, donde aprovecha para charlar con amigas y arreglar algo para después.

Solanas: la playa de los casados

No importa la edad, la nacionalidad, si se está fuera de forma o no. En la playa de Solanas todos buscan lo mismo: un lugar tranquilo donde estar con sus hijos. Es considerada por quienes asisten allí como "la playa de la familia", por excelencia.

Uruguayos y argentinos en su mayoría comparten la misma necesidad. También se ve algún brasileño o europeo. En la playa todo está montado para que los niños puedan divertirse mientras los padres están echados sobre la arena. Además, se destaca el agua casi siempre calma y sin corriente en esta playa, lo que permite estar más tranquilo a la hora del baño de los hijos.

Los hoteles de la zona ofrecen un menú de actividades recreativas variado; en algunos casos es exclusivamente para quienes son huéspedes pero en muchos otros (como por ejemplo la actuación de payasos o magos en un escenario improvisado sobre la playa) la actividad es abierta a todo público.

Incluso, hasta se pueden ver en la arena guarderías para los más pequeños, con sillas y mesas, donde se puede dibujar, pintar, y hacer la actividad que se realiza en la casa, pero en la arena. Las camas elásticas también son otro de los "negocios" montados sobre la arena, siempre para satisfacer a los niños y "ayudar" a los padres.

Algunos kioscos complementan la actividad montada para los más pequeños, donde desfilan niños en largas filas, con monedas, en busca de algún alimento que los saque del paso.

Panchos, choclos, en lo salado, y galletitas, alfajores en lo dulce es, por lejos, lo que más se consume. Los chicles también están entre los más demandados.

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