El gobierno prepara lo que ha dado en llamar "la nueva legislación sobre los museos". Es más, se anuncia que habrá "una nueva institucionalidad para los museos". Sin embargo, fuera de círculos muy estrechos, no se sabe con exactitud qué es lo que se está preparando.
Hace pocas semanas, en el Museo de la Casa de Gobierno se realizó el séptimo encuentro nacional de profesionales de museos. Se anunciaba que allí sería presentado y comentado el texto del anteproyecto de ley "a cargo de integrantes de la comisión redactora de la Ley de Museos y la creación del Sistema Nacional de Museos". La expectativa era grande. Pero lo que aconteció no estuvo a la altura de lo esperado. Se hizo presente un vocero del Ministerio de Educación y Cultura quien mediante un "power point" mostró algunos artículos de la iniciativa y habló someramente sobre la misma. Pero cuando buen número de asistentes le plantearon directamente que sería de interés tener el texto para consultarlo y comentarlo, el funcionario dijo que eso no. Que no había llegado aún el momento. Es decir que las expectativas quedaron lejos de ser colmadas y entre mucha gente, la anunciada "nueva institucionalidad para los museos" quedó en etapa de interrogante gelatinosa.
Cabe preguntarse hacia dónde apunta el objetivo oficial. ¿Se trata de marcar nuevos lineamientos políticos en los museos oficiales y quizás también en los no oficiales? ¿Se encaminaría esto hacia una nueva y discutible sensibilidad? No sería de extrañar, ya que los términos grandilocuentes que rodean al esquivo anteproyecto de ley no se compadecen demasiado con las realidades.
Estas realidades se hallan ilustradas por hechos concretos. Veamos. El Ministerio de Educación y Cultura de la administración frenteamplista no ha mostrado mucho interés en la museística nacional que en gran parte depende de él. Por ejemplo, la "Casa de Lavalleja", que forma parte del acervo del Museo Histórico Nacional, está cerrada desde hace ocho años. Asimismo, en la "Casa de Rivera" se ha cortado el acceso a determinado piso aduciendo "falta de personal" para atender esas áreas.
Pero el MEC exterioriza interés. Por ejemplo, cuando se inauguró en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, la "Tecnicatura Universitaria en Museología", se hicieron presentes tanto el ministro Ehrlich como la Subsecretaria María Simón, para expresar verbalmente su apoyo al nuevo y experiente coordinador Lic. Arturo Toscano.
Uruguay es un país con abundantes museos. Solo en Montevideo la Intendencia Municipal cuenta con alrededor de una decena, mientras que en el interior del país cada municipio tiene por lo menos un museo y, algunos, como Colonia, varios. Los museos nacionales dependientes del Ministerio de Educación y Cultura, en Montevideo suman siete "Casas", incluyendo las no abiertas o abiertas parcialmente. Además, más de media docena de museos adicionales en la capital y varios más en Cerro Largo, Colonia, Maldonado, Salto, Tacuarembó y Treinta Tres. Se agregan a todo esto los museos dependientes de Enseñanza Primaria, los de Educación Secundaria, los del Ministerio de Defensa Nacional y por último aunque no por ello menos importante, los privados.
Estos últimos frecuentemente son el fruto de loables esfuerzos individuales o grupales en procura de rescatar importantes sectores de patrimonio nacional o internacional. Pueden mencionarse así "joyas" como el museo de arte de la Fundación Rally en Punta del Este, el Museo de Arte Americano de Maldonado creado por Jorge Páez Vilaró o la colección de vehículos del Automóvil Club del Uruguay. Muchas instituciones se han abocado a tareas de rescate elogiables, como las desarrolladas en Chamangá o el área arqueológica de Mataojo en Salto.
Y no debe olvidarse la presencia que tiene en Uruguay ICOM (Consejo Internacional de Museos). Una institución nacida en 1946 para rescatar patrimonio relacionado con espacios culturales. En Uruguay hace treinta años que cuenta con su comité honorario, el cual ha auspiciado los más recientes congresos de "Identidad y Patrimonio" desarrollados en varios Departamentos del Interior.
Ante esta realidad, surge el borroso planteo ministerial arriba mencionado. La realidad multiforme de los museos del Uruguay merece una clarificación de algo que parece apuntado a encasillarla.