Un programa de estimulación sensorial podría recrear un mundo virtual para tratar a niños que sufren de traumas y enfermedades. La técnica, impulsada por el Sainte Justine de Montreal (Canadá) utiliza representaciones proyectadas en una bóveda de 18 metros de ancho.
El concepto básico es que las ilusiones cognitivas tienen efecto en la percepción del dolor.
La estimulación sensorial podría utilizarse para hacer creer a una víctima de quemaduras que se encuentra en el interior de un bloque de hielo. Las imágenes tridimensionales de la casa de un niño podrían hacerle olvidar que, en realidad, se encuentra en el hospital. El proyecto cuenta con el apoyo de técnicos de la Sociedad de Arte y Tecnología canadiense. AFP