CARLOS TAPIA
Según la FAO 71 millones de hectáreas en 17 países de América Latina y el Caribe, incluido Uruguay, pertenecen a extranjeros. Muchas se utilizan para la explotación minera, producción de biocombustibles, tala de bosques y radicación de industrias.
En un estudio que sirvió para criticar la adquisición de grandes extensiones de suelos fuertes necesarios para producir alimentos a nivel mundial, la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) utiliza el término land grobbing (en inglés), que quiere decir "acaparamiento de tierras", para referirse a lo que sucede en la región.
Quienes prefieren las tierras latinoamericanas, siempre según el informe, son los chinos. Un ejemplo: la firma estatal de ese país Heilongjiang Beidahuang compró recientemente 330.000 hectáreas de la provincia argentina de Río Negro. El régimen comunista quiere convertir el lugar en un vergel para asegurarse la provisión de alimentos por 20 años, según consignó ayer El País de Madrid. La República Popular tiene casi 1.400 millones de habitantes. Un recurso judicial detuvo el proyecto que políticos y ecologistas consideran peligroso para el medio ambiente.
El funcionario de la FAO Fernando Soto-Boquero opinó en declaraciones al matutino que "Los gobiernos de la región deben encontrar formas de asegurar que los procesos de concentración y extranjerización de tierras no tengan efectos negativos sobre la seguridad alimentaria, el empleo agrícola y su desarrollo de la agricultura familiar".
El gobierno argentino tomó medidas la semana pasada y, bandera kirchnerista en mano, la mayoría de los parlamentarios votaron a favor de una ley que limita la compra de tierras por parte de extranjeros a un 15% de su territorio nacional. Esto sucedió mientras el gobierno uruguayo impulsa un impuesto a la concentración de tierras y a un año y medio de que Brasil, en ese momento comandado por el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, limitara a un 25% las tierras que pueden adquirir los extranjeros en cada municipio del país. Ahora, de la mano de Dilma Rousseff, el Palácio do Planalto piensa en endurecer las medidas. Bolivia, Ecuador, Panamá y Venezuela son otros de los que discuten reformas agrarias.
La FAO advierte en su informe sobre los países con "alta" concentración de tierra y "alta" presencia de inversión extranjera. En las listas figuran: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Uruguay, México, Panamá, República Dominicana, Guayana. Solo en el segundo grupo están también Bolivia, Ecuador, Paraguay y Perú.
En Uruguay. Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en los últimos años creció siete veces el precio de las tierras en Uruguay, en el marco de un proceso de extranjerización.
Los últimos datos de la local Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), dados a conocer en 2010 -en agosto pasado comenzó a realizarse el Censo General Agropecuario-, entre 2000 y 2009 fueron vendidas en Uruguay 6.089.000 hectáreas -equivalentes a más de un tercio de la superficie del país. De estas, 2.300.000 fueron compradas por uruguayos, 183.000 por argentinos, 114.000 por brasileños y 97.000 por personas o empresas de otras nacionalidades. En los restantes 3.362.000 los titulares no son personas físicas.
"La existencia de Sociedades Anónimas hace difícil evaluar con exactitud lo que pasa en realidad", advierte Leovigildo Da Silva, titular de Da Silva Inmuebles Rurales, en el mercado desde hace más de 40 años, en declaraciones a El País. Sin embargo, el operador se atreve arriesgar algunos datos. "Yo creo que mayoritariamente la tierra que se vendió en los últimos años está en manos de extranjeros. Me animo a decir que a esta altura son dueños de un 30%", sostiene.
Da Silva ejemplifica y dice que la frontera con Brasil se "corrió virtualmente" debido a los grandes establecimientos de dueños brasileños que hay en Treinta y Tres, Cerro Largo y Rivera. Añade que hay más de 1 millón de hectáreas dedicada a la forestación, que en un 90% es manejada también por brasileños. Y que en los últimos años, "sobre todo después de la crisis de 2002", son muchos los inversores agropecuarios argentinos que cruzan el charco.
La cifra
15% Son las tierras argentinas que pueden estar en manos de extranjeros, según se votó la semana pasada; en Brasil es un 25%.