"No hay decepción, hay renovación de la decepción", escribió Rey en su cuenta en Twitter, resumiendo el sentir de muchos cubanos que esperaron infructuosamente que Raúl Castro anunciara una reforma migratoria que les permitiera viajar libremente al exterior, tras 50 años de restricciones.
"Muchas de las promesas incumplidas" y "la cacareada reforma migratoria es la última en la lista de espera", añadió Rey que, como cientos de cubanos, siguió por la red social el viernes la sesión del Parlamento, en la que suponía Raúl Castro lanzaría finalmente la medida anunciada. En cambio, el presidente cubano, que la había anticipado el 1º de agosto, para poner fin a restricciones que perduraron "innecesariamente" dijo que la introducirá de forma paulatina, echando un balde de agua fría sobre el tema.
"Reafirmo la invariable voluntad de introducir paulatinamente los cambios requeridos en esta compleja temática, sin dejar de valorar en toda su integralidad los efectos favorables y desfavorables de cada paso", dijo Castro.
Destacó que "no pocos consideran urgente la aplicación de una nueva política migratoria olvidándose de las circunstancia excepcionales en que vive Cuba bajo el cerco que entraña la política de injerencias y subversiva" de Estados Unidos. El tema migratorio es desde que triunfó la revolución de Fidel Castro, en 1959, uno de los que genera mayor controversia entre Cuba y Estados Unidos, donde vive el 80% de los dos millones de cubanos que se marcharon de forma legal o ilegal y sus descendientes.
"Claro que muchos tienen que haberse quedado con la boca abierta, pero hay que entender que el tema es complejo, tiene muchas aristas, y que hay que ir despacio", declaró Enrique Martínez, un librero.
Ni el gobierno ni la prensa cubana han precisado los alcances que tendrá la reforma, pero expertos sostienen que debe implicar la eliminación de los engorrosos y caros permisos de salida y entrada al país.