La Comisión del Bicentenario no descarta volver a programar la actuación de Agarrate Catalina, que no pudo subir al escenario por motivos de seguridad. De todos modos, la producción destaca que el cierre tuvo el carácter buscado "de cercanía".
El desenlace del espectáculo en las Canteras del Parque Rodó fue inesperado. La alerta naranja que advertía sobre la inestabilidad del clima había cesado y solo quedaban rastros de un calor sofocante.
El público comenzó a llegar en horas de la tarde. Algunos bajaban a la costa con sus sillas, poco abrigo, comidas y bebidas, preparados para una larga jornada de cara al imponente escenario que en marzo sirvió para No te va gustar.
Sin embargo, la convocatoria fue notoriamente menor. Mientras a NTVG asistieron cerca de 70.000 personas, una cifra imposible de abarcar con la vista, en la noche del jueves no llegaban a contabilizarse 8.000. Durante la actuación del Ballet Nacional del Sodre, que comenzó veinte minutos después de las 21 horas eran todavía menos.
Varios factores pudieron influir en contra, entre ellos que se realizó a mitad de semana. Por otra parte, Agarrate Catalina viene de hacer tres funciones en el Teatro de Verano junto a NTVG y Auténticos Decadentes, y de una temporada en el Teatro Solís, además de todos los tablados que recorrió en Carnaval. En cuanto al ballet es claro que a pesar del repunte histórico que experimentó gracias a la gestión de Julio Bocca no es de carácter popular. La combinación marcaba un contraste fuerte.
Durante el programa que desarrolló la compañía de baile, en el que hubo lugar para un amplio espectro de estilos, el clima se mantuvo estable. Entre pasajes clásicos de obras como El Cascanueces y El Corsario, hubo danza española, china y pastoral. Cuando llegó el turno de las coreografías a ritmo de tango y candombe los presentes demostraron mayor entusiasmo. Bocca subió a saludar al final de la presentación y recibió un cálido aplauso.
Las gradas que estaban reservadas para las autoridades permanecieron casi vacías. Sólo concurrió el Intendente de Canelones, Marcos Carámbula, cuyo hijo Francisco integra las filas del ballet. Por ahí estaba también el bailarín Martín Inthamoussú, que el 6 de junio estrenará junto al colectivo de Bocca la obra Tres Hologramas que creó con el cantautor Jorge Drexler.
En el intervalo, cuando estaban siendo colocados los micrófonos para Agarrate Catalina, una racha de viento muy fuerte comenzó a sacudir la estructura. El frío se sentía y ya la noche parecía otra. Una lona de las que cubría el fondo del escenario se soltó y eso resultó determinante para que la murga decidiera no actuar por motivos de seguridad. El anuncio provocó abucheos y un éxodo de público derrotado empezó a retirarse. Sin embargo, la medida adoptada era la correcta.
La sonrisa volvió a los rostros de todos cuando Yamandú Cardozo anunció que "La Catalina" bajaría a cantar en el césped. Así fue que con guardias de seguridad custodiándolo y en un reducido espacio de espaldas al río, el grupo interpretó a capella parte del premiado espectáculo Gente común. Fueron diez minutos, pero simbólicos de la idiosincracia del género de caras pintadas.
La actitud de la murga puso el broche de oro a un año de festejos. Para Bruno Gadea, coordinador general de la secretaría ejecutiva del Bicentenario, "que haya terminado así, con un show tan cercano al público fue coherente con el espíritu de todas las actividades realizadas. A lo largo del año hubo desde presentaciones de libros hasta megaespectáculos. Se cerró una historia. Y este final fue una foto que cuadra justo con lo que es el Uruguay, el país de la cercanía. En lo personal me emocionó mucho".
Gadea dijo a El País que la comisión no descarta la posibilidad de volver a programar esta actuación, que parecía predestinada a no concretarse. Primero porque el 10 de octubre, cuando se instalaron los escenarios en el Centro de Montevideo, el colectivo de Yamandú Cardozo estaba en el exterior. La ausencia de murga en esa grilla provocó duras críticas, pero el clima impidió que se saldara la deuda.
"De todos modos el Bicentenario termina el 31 de diciembre y por un tema logístico de concretarse el show sería en 2012, en una actividad extraordinaria. No está definido pero no lo descartamos", agregó Gadea, quien todavía no está preparado para hacer un balance general. "Los festejos nos insumieron mucho trabajo, todavía nos encontramos en proceso de cierre y no podemos sacar grandes conclusiones, pero estamos muy contentos".
En marzo de 2012, la comisión publicará un libro que oficiará de rendición de cuentas de la gran celebración que vivieron todos los uruguayos.
"En esas páginas contaremos en cifras, datos y fotografías todo lo que se logró. Incluso en las actividades en lugares chiquitos. Por ejemplo, en una escuelita rural se hizo una obra de teatro para un solo niño. Queremos que la gente pueda ver todo lo que pasó de manera más global y no se quede sólo con lo que hizo más ruido", expresó Gadea.
Libro: La Comisión del Bicentenario publicará un registro de los festejos en todo el país.