Secuestrada por un delincuente, una joven vivió horas de terror

Violencia. El rapiñero hirió a varios policías, fue perseguido y se suicidó

 20111223 600x390

PATRICIA MANGO Y DIEGO CASTRO

Diez horas duró el secuestro de una mujer de 23 años a manos de un delincuente que, minutos antes, había disparado contra dos policías y un bombero en la Terminal de Tres Cruces con un revólver calibre 38 que le quitó a una mujer policía.

Sobre la hora 22.30 del miércoles, en el ómnibus de COT con destino a Maldonado estacionado en el andén 26 de la Terminal de Tres Cruces ya habían abordado casi todos los pasajeros. Faltaba el último, quien terminó siendo el protagonista de una serie de hechos violentos que terminaron a la mañana siguiente y "de milagro", según fuentes policiales, no se cobraron la vida de personas inocentes.

Nelson Píriz, de 34 años, tenía dos antecedentes penales: uno de 2005 por falsificación de documento y el restante en 2008, por tentativa de hurto.

Cuando estaba por subir al COT fue reconocido por una joven que viajaba en el mismo ómnibus: le dijo a la mujer policía que ese hombre, dos semanas atrás, había rapiñado la lencería en la que trabaja, en la zona de Tres Cruces.

La funcionaria policial, que también viajaba en el coche, procedió a "pasarle revista". Cuando revisaba la mochila del individuo, éste aprovechó para quitarle el arma reglamentaria.

Dos policías y un bombero que habían subido en el mismo coche, uniformados, advirtieron la maniobra y acudieron a auxiliar a su colega. Sin embargo, dentro mismo del ómnibus, el individuo comenzó a disparar sobre los tres efectivos que intentaban dominarlo.

Uno de los policías, que reviste en el GEPP, recibió un disparo en el abdomen, el bombero un tiro en el hombro y el otro policía, del departamento de Homicidios, fue herido en una mano. Además, una niña de tres años que se aprestaba a viajar con su familia, recibió un roce de bala. Ninguno de los heridos corre peligro de vida.

SECUESTRO. Tras los disparos, Píriz bajó del ómnibus y corrió a través del andén hacia la calle. Paralelamente, una joven de 23 años estacionaba su automóvil en la puerta de Tres Cruces y su hermana bajaba para depositar una encomienda.

Al quedar sola al volante del auto, la joven fue sorprendida por Píriz. Amenazándola con el arma, la obligó a dejarlo subir al coche, un Volkswagen Gol rojo. Cuando la hermana de la mujer secuestrada salió de la Terminal, se encontró con la sorpresa que la joven ya no estaba. Su auto tampoco.

De inmediato, familiares de la joven realizaron la denuncia en la Seccional 4ª.

Desde Tres Cruces y hasta El Pinar, nada se supo de Píriz ni de la víctima.

En El Pinar, el delincuente decidió parar y descansar. En ese lapso, aspiró varias "líneas" de cocaína.

Después de eso, definió el cambio de vehículo. A punta de revólver quiso parar a un automóvil pero fue atropellado. Pese a eso, continuó como si nada hubiera sucedido.

Otra vez exhibiendo su arma, logró que el conductor de una camioneta Fiorino, detuviera su marcha. Lo obligó a bajar e hizo que la mujer tomara el volante, según el testimonio de la rehén a la Policía.

Salieron por la Interbalnearia y rompieron una barrera del peaje sobre el arroyo Pando, a la salida de El Pinar, jurisdicción de la Seccional 27ª. Entonces, se dio el alerta a la Seccional 22ª de Salinas. Pero antes de que comenzara una caravana de patrulleros a perseguirlo, logró robar otro vehículo.

A punta de revólver otra vez, desalojó a una pareja que estaba en un Chevrolet Spark verde.

Las víctimas alertaron a los policías que, en ese momento, esperaban una camioneta Fiorino.

La persecución estuvo liderada por los uniformados de la comisaría local, de la Seccional 17ª de Atlántida y 23ª de La Floresta. Un móvil de Policía Caminera iba cerrando la caravana, como apoyo.

En la rotonda del balneario La Floresta, antes de llegar al semáforo, un vehículo de la Seccional de Atlántida logró chocarlo. Esto hizo que derrapara y subiera al cantero central. Un policía logró dispararle a un neumático para evitar que siguiera circulando.

El delincuente le apuntó a los policías. Un uniformado le disparó e hirió en un muslo. Herido, corrió al medio de la ruta. Tomó el arma, se la apoyó en la sien y disparó.

A todo esto, la víctima se había tirado del vehículo. Hasta ese momento, la Policía no imaginaba que se trataba de la mujer secuestrada la noche anterior en Tres Cruces y pensaba que era cómplice. "Pudo haber muerto ella en el tiroteo", comentaron fuentes consultadas. Más allá del lógico estado de shock, la joven se encontraba en buen estado de salud y había sufrido apenas heridas superficiales luego de caer del auto.

Fue conducida a la Seccional 23ª, donde efectivos policiales la interrogaron en forma primaria. También fue vista por un médico y por un forense, para constatar su estado de salud y posibles heridas.

Más tarde fue derivada al Juzgado de la Ciudad de la Costa en calidad de indagada. Fue puesta en libertad en horas de la noche.

Fuentes policiales del caso confirmaron que hubo varias paradas en el trayecto desde Tres Cruces hacia El Pinar.

En una de esas paradas bajaron hasta la playa, donde Píriz abusó sexualmente de su víctima, aunque no consumó la violación.

La familia de la rehén demandará al Estado

El abogado de la joven secuestrada, Diego Durand, dijo ayer a El País, que tanto él como la familia, estudian la posibilidad de realizar un juicio al Estado por victimización e inseguridad ciudadana. "La chica estuvo detenida en calidad de indagada, porque sospechaban que podía ser cómplice de este individuo", dijo Durand. A su vez, recordó que "la Policía tenía claro que ella estaba secuestrada". También dijo que la joven estuvo incomunicada desde las ocho de la mañana, "como si fuera un delincuente".

Durand también contó que la joven estuvo todo el tiempo amenazada por Píriz, quien en todo momento le decía "no me hagás trampa porque te voy a matar", mientras le apuntaba con el revólver calibre 38, en la cabeza y en las costillas.

A su vez, el abogado contó que durante la persecución, la joven trató de "manejar lo mejor posible".

"En determinado momento se vio amenazada por este individuo y apuntada por la Policía. No sabía que hacer", contó Durand. Además la joven le manifestó que había pensado en tirarse mucho antes, pero se dio cuenta de que si lo hacía, los patrulleros la iban a atropellar.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar