Rodolfo Sienra Roosen
Desde que Buonomo fue trasladado del Ministerio de Economía a la asesoría directa de Mujica, cercanos en el espacio físico a ocupar con los jerarcas de OPP, se habla, y con razón, de la coexistencia de dos equipos económicos: el que responde a Astori, y el de la confianza presidencial. A Astori le cambia la expresión cuando le mencionan el tema pero en su reclamo insistente en sostener la unidad del Frente Amplio evitando las "luchas de poder", implícitamente admitió los hechos como son. Él sabe que por lo menos, desde que se enteró por la prensa de la idea del impuesto al agro, que el Presidente decidió rodearse de asesores de su confianza. Gente que discrepa con las políticas de Astori y su gravitación en el gobierno.
El equipo económico, tradicionalmente integrado por el Ministro de Economía y algún personal de jerarquía, el Presidente del Banco Central y directores de OPP, no tiene vida institucional propia por lo cual -aunque no sea lógico- no tiene porqué haber uno solo. Pero pedirle lógica a este berenjenal que hace tiempo perdió coherencia política entre sus sectores, es demasiado. En consecuencia podrán convivir dos o más equipos económicos alternando asesoramientos, e incluso un solo asesor -o no- que sea el más gravitante en la gestión de gobierno, conocido o no, no importa tanto porque al final todo se sabe. Como podrán existir varios equipos de políticas sociales, de crisis, de fomento productivo, de lo que sea.
Astori se eriza cuando se habla de la realidad tal cual es. Piensa que ocultarla es mejor para la imagen del país, pero esa mala imagen en puridad, la da el gobierno, que ha perdido disciplina y crédito. Frente al inversor, que es con quien más deberíamos cuidarnos no se necesita ni de la prensa ni de la oposición ni de otra cosa que lo que le dice el olfato de su capital para saber en dónde y con qué garantías de estabilidad política y jurídica, está radicado.
Es cierto que no se ha manifestado aún una disminución ni de volumen importante ni de las tasas especialmente en el agro y en la construcción, pero estamos jugando con fuego. Es, al decir de Astori, la competencia por el poder interno en la coalición de izquierda, que está latente y sin resolver. Ante esa alarma de Astori, Mujica se encoge de hombros y con aire de indiferencia masculla que "son bolazos". Quizá más bolazo haya sido su candidatura presidencial y su éxito electoral posterior, a cuyos gestores y colaboradores que le piden "más izquierda" finalmente debió atender.
La ocasión la pintan calva para una oposición que trabajando coordinadamente y en lo posible sumando, aunque si de votos tratara esto parece una quimera con algunos liderazgos en los partidos fundacionales que parecen preferir a ganar un gobierno en coalición transitoria -sin fusiones ni rosadismos- competir para perder. Basta con que la mitad representativa ya de más de medio país elabore las propuesta, que no son tantas ni tan complejas en la que notoriamente coincide y apruebe ese programa.
Señores el partido está para ganarlo con muy poca cosa, basta con una demostración que no se ha perdido el sentido común, la cordura política en quienes se coaligan para los comicios de 2014 y 2015, y tendremos misión cumplida. Es claro, es fácil redactar la receta. Después cocinarla bien demandará grandeza. Y sin ofender a nadie, ahí se complica.