HENRY SEGURA
El diario The Sun publicó hace unos días una curiosa encuesta. Se trataba de saber cuáles eran los modelos que más se evocaban por las pacientes que solicitaban una intervención de cirugía plástica. El resultado puede parecer un tanto distante para los uruguayos, pero es muy significativo que una animadora de televisión haya estado como primera referencia: busto y nariz de Kim Kardashian fueron las más señaladas a la hora de establecer posibles imitaciones.
En otro marco operativo Kardashian difícilmente podría sumar tantos adeptos. No porque tenga una dudosa belleza sino porque sus onduladas razones de ser están expuestas permanentemente a través del reality que se emite en televisión, aparte de la parafernalia paralela que la multiplica: casamientos inesperados, divorcios ídem, arrepentimientos no menos rápidos, lágrimas y sonrisas. La omnipresencia a partir de la pantalla chica le da un estatus difícil de equiparar para sus miles de competidoras. Y ella lo sabe aunque la lucidez no sea uno de los fuertes de sus tontos programas. Es hasta posible que a estas alturas, Kardashian esté preocupada buscando la forma para conseguir los atributos marcados a sus seguidoras en la encuesta hecha por The Sun.
Porque en segundo lugar se colocaron los gluteos de Pippa Middleton, la cuñada de la realeza, porque un 69% de las mujeres encuestadas sueña con tener algo parecido. Y en tercera posición figuraron las piernas de Victoria Adams, elegidas por un 29% de las consultadas.
No deja de ser una curiosidad que estas cosas ocurran sobre todo porque unen dos extremos en el comportamiento femenino: la sobreexposición de algunas mujeres y el refugio de otras en un consultorio médico. En medio de unas y de otras se encuentran esos catálogos de modas que no se presentan como tales y que suelen estar compuestos por el conjunto de los medios, bien aprovechados por los profesionales de la apariencia y del retoque.