HENRY SEGURA
Es una aspirante a Madonna que exacerbó el "look" para tratar de diferenciarse en algo. Al principio Lady Gaga hasta podía presumir de un instinto transgresor, pero con el correr de los años se fue quedando sólo con la cáscara que la envuelve de pies a cabeza. Pero inexplicablemente esta aspirante a camaleón acaba de conquistar la corona de cantante que más ganancias tuvo, al haber recaudado 90 millones de dólares. La cifra fue obtenida a partir de las ventas de discos, más datos de giras, entrevistas con abogados de la música, gerentes y promotores de conciertos.
La impresionante suma, publicitada esta semana por la revista especializada Forbes, significa que Lady Gaga duplicó a lo conseguido por Taylor Swift, que es adorada en el mercado estadounidense, aunque a partir del "country", un género que no tiene demasiados atractivos en otros países. Pero si se quiere dimensionar el despegue absoluto de Gaga, comparándola con otras artistas más conocidas en el mercado uruguayo, cabe mencionar que en 2011 Beyonce "apenas" llegó a los 35 millones de dólares, ubicándose en cuarto lugar no sólo por la venta de discos sino también por la nueva línea de moda y perfumería. Y que Rihanna quedó en quinta posición al facturar unos 29 millones de dólares, según calcula Forbes, sumando discos y productos cosméticos.
Obviamente hay algo seductor en esa especie de travestismo permanente al que recurre Lady Gaga. Quizá esté en correspondencia directa con la suba en la estima que tiene todo lo referido a la expresión física de lo humano. Al menos deja constancia que ese gusto por la diferencia (siempre exterior, claro) existe y es muy redituable en medio de un proceso que tiende a globalizar todo. La expresión gestual fue en los `60 una marca diferenciada entre los Rolling y los Beatles, pero estaban en directa correspondencia con el tipo de música que proponían. Ese tipo de coherencias es el que parece no existir en alguien que gasta su mayor esfuerzo en disfrazarse.