La Eurozona en crisis con Gran Bretaña y con la "AAA" en riesgo

El euro. Cameron dijo que de un todo o nada, eligió no suscribirse al acuerdo

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PARÍS | AFP

Los efectos de la cumbre europea, que ha abierto un nuevo frente de crisis con Gran Bretaña, han durado poco en unos mercados temerosos de que las agencias de calificación rebajen la nota de solvencia a la deuda de Europa y a la desaceleración.

Los nubarrones de la crisis se abaten de nuevo sobre las economías de la Eurozona con problemas de deuda, dejando atrás los efectos positivos del acuerdo para el pacto fiscal que ha resquebrajado la unidad europea tras el rechazo de Gran Bretaña a suscribirlo. El acuerdo podría contar con el apoyo de los otros 26 países de la Unión Europea (UE).

Tanto el comisario de Asuntos Monetarios de la UE, Olli Rehn, como el presidente francés, Nicolas Sarkozy, lamentaron que el primer ministro británico, el conservador, David Cameron, hubiese rechazado sumarse al acuerdo para endurecer la disciplina fiscal en la Eurozona.

Sarkozy, que junto con la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, fue el artífice de este acuerdo, consideró que la negativa británica "ha creado dos Europas", en una entrevista a Le Monde. Rehn lo lamenta "no solo por el bien de Europa sino también por el bien de los británicos y por su futuro".

Posturas. Pero Cameron defendió su veto ayer en el Parlamento al asegurar que fue la "respuesta correcta", aunque insistió en que el Reino Unido sigue siendo un "miembro de pleno derecho" de la UE.

"La elección era un tratado sin las salvaguardas adecuadas o ningún tratado, y la respuesta correcta fue ningún tratado", declaró Cameron en una animada comparecencia en la Cámara de los Comunes, donde brilló por su ausencia su viceprimer ministro, el liberal demócrata y proeuropeo Nick Clegg.

La agencia de calificación crediticia Moody`s consideró que, con Gran Bretaña o sin ella, la cumbre se destacó por una "ausencia de medidas" para estabilizar a los mercados a corto plazo e indicó que volvería a examinar en los próximos tres meses la nota de la deuda de todos los Estados de la UE.

Consecuencias. En la primera prueba de fuego para la deuda soberana de un país de la zona tras el acuerdo, Italia pagó ayer intereses de 5,952%, en ligera baja con respecto a una emisión anterior de deuda similar a 12 meses, aunque siguen excepcionalmente altos y amenazan los objetivos de reducir el déficit público.

El gobierno de Mario Monti enfrentó, en tanto, una huelga nacional de tres horas, la primera coordinada por los principales sindicatos en seis años contra los recortes draconianos que ha anunciado para reducir la colosal deuda italiana de 1,9 billones de euros.

Las bolsas europeas cerraron en rojo abrumadas por los temores. Milán lideró las pérdidas con 3,79%, seguida de Fráncfort 3,36%, Madrid 3,11%, París 2,61% y Londres 1,83%, arrastradas por las fuertes pérdidas que registraron los bancos. En Wall Street el panorama fue muy parecido. El Dow Jones descendió 1,8%y el Standard & Poor`s, 2%. El euro, por su parte, cayó por debajo de 1,32 dólares.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos anunció una "desaceleración de la actividad" de las grandes economías en octubre, mientras la agencia de calificación Fitch revisó a la baja la expectativa de crecimiento mundial para 2012 a 2,4%.

Por su parte, Grecia se prepara para una nueva ronda de tensas negociaciones con los acreedores internacionales y tenedores de deuda para poner en marcha el nuevo plan de rescate pergeñado por la Eurozona el pasado 21 de octubre.

Este prevé la quita del 50% de la deuda en manos privadas, lo que supone unos 100.000 millones de los 350.000 millones del total de la deuda pública de ese país.

El ministro griego de Finanzas, Evangelos Venizelos, deberá reunirse con los auditores de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y al Fondo Monetario Internacional y con el jefe del Instituto Internacional de Finanzas, Charles Dallara, que representa a los bancos obligados a aceptar una quita de sus activos en deuda griega para discutirlo.

Sarkozy no teme

La eventual pérdida de la nota triple A de solvencia financiera de Francia sería "una dificultad más, pero no insuperable", indicó el presidente Nicolas Sarkozy. Si las agencias "nos la retiran, enfrentaremos esa situación con sangre fría. Será una dificultad más, pero no insuperable", e insistió en "la credibilidad de la política económica". "Vamos a respetar escrupulosamente nuestros compromisos" en materia de reducción de déficit, dijo.

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