PESHAWAR | Un portavoz del Talibán paquistaní rechazó ayer lo dicho por un representante rebelde de alto rango, de que la organización insurgente sostiene conversaciones de paz con el gobierno. Maulvi Faqir Mohamed, a quien reconocen las autoridades y rebeldes como el jefe adjunto del Talibán paquistaní, había dicho el sábado que el grupo efectuaba negociaciones.
Mohamed, el primer dirigente rebelde que confirma las conversaciones, dijo que estaba a muy corta distancia un acuerdo para poner fin a la insurgencia brutal que ha durado cuatro años.
Sin embargo, el portavoz Ehsanullah Ehsan negó la declaración de Mohamed. Afirmó que no habrá conversaciones hasta que el gobierno imponga la ley islámica.
Ambas versiones conflictivas son una señal clara de las divisiones internas en la insurgencia, coyuntura que podría dificultar a Islamabad en la concertación de un acuerdo que ponga fin a una insurgencia violenta que afecta al país.
Al mismo tiempo, esas diferencias podrían facilitar el combate para derrotar militarmente a los rebeldes del Talibán.
Por otra parte, el gobierno paquistaní anunció que Estados Unidos concluyó el desalojo de una base aérea en la que utilizaba aviones robot.
Islamabad ordenó la salida de los estadounidenses en represalia por un ataque aéreo norteamericano en la frontera con Afganistán, el mes pasado, en el que perecieron 24 soldados paquistaníes.
El conflicto de Paquistán con un ala del Talibán está muy vinculado a la guerra que encabeza Estados Unidos en el país vecino de Afganistán.
Los rebeldes afganos han visto facilitadas sus acciones contra las fuerzas estadounidenses al otro lado de la frontera debido a previas cesaciones informales del fuego y el alojamiento que reciben de la insurgencia en Paquistán.
Debido a esta circunstancia, quizá sean causa de preocupación en Washington las supuestas conversaciones de paz entre Islamabad y el Talibán. AP