Acuerdo por cambio climático depende de consenso en plazos

Sudáfrica. Negocian si extender o reemplazar el Protocolo de Kioto

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LETICIA COSTA DELGADO

La Cumbre de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que debía finalizar ayer en Sudáfrica, se extenderá en medio de tensas negociaciones para intentar consensuar un régimen legal que comprometa a todos los países.

Durante dos semanas el cambio climático, sus efectos, sus causas y las posibles formas de controlarlo fueron tema de trabajo de los delegados de 194 países en la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP17).

En 2012 vence el Protocolo de Kioto, el único instrumento legal que existe y que obliga a 36 países desarrollados a recortar sus emisiones. Desde el pasado 28 de noviembre comisiones y sesiones especiales trataron de darle forma a un nuevo acuerdo que ampliara o al menos ratificara el de Kioto.

Todos los ojos estuvieron puestos en Estados Unidos y China, que de antemano manifestaron su negativa de adherir a un acuerdo que fuera vinculante, es decir que los obligara a un determinado nivel de reducciones (el primero nunca ratificó el acuerdo, el segundo no lo hizo por no ser país desarrollado).

La Unión Europea había indicado que estaba dispuesta a no dejar morir el protocolo y renovarlo, pero sólo a condición de que los grandes emisores de gases nocivos (Estados Unidos, China e India, en ese orden) se comprometieran, con fechas, a suscribir un acuerdo similar.

En los últimos días las sesiones se extendieron hasta la madrugada en el intento de llegar a un consenso.

Uno de los temas sobre la mesa fue un plan europeo que buscaba involucrar a todos los países en una "hoja de ruta", un cronograma con plazos concretos para caminar hacia un nuevo instrumento legal. El acuerdo debía firmarse en 2015 y entrar en vigor en 2020.

El enviado del presidente Barack Obama, Todd Stern, declaró que apoyaba el plan de la Unión Europea y esto trajo esperanzas a las últimas horas de la cumbre. El plan también recibió el apoyo de Brasil y Sudáfrica.

Sobre las últimas horas de ayer Maite Nkoana-Mashabane, presidenta de la conferencia y ministra de Sudáfrica, presentó un borrador con una propuesta final pero tampoco conformó a la mayoría.

Establecía que los países se comprometían a lograr un acuerdo en 2015, pero no aclaraba si entraría en vigor en 2020, tampoco cómo iba a aplicarse ni a quiénes, lo que despertó la reacción de delegados europeos.

Pero para otros países como Bolivia un acuerdo de este tipo retrasaría la lucha contra el cambio climático, y eludiría las responsabilidades durante años.

Las negociaciones continuaban anoche y finalmente decidieron extenderlas al menos hasta hoy.

Los analistas predecían que el protocolo de Kioto sería prorrogado hasta 2020 y resolverían que, en ese entonces, se realizaría otro acuerdo.

De ser así, los países que quedan como adherentes al Protocolo (los miembros de la Unión Europea más Suiza, Noruega, Australia y Nueva Zelanda) no alcanzan a cubrir al 15% de las emisiones.

Sobre lo que sí hubo avances fue en relación a la estructuración del Fondo Verde Climático, un fondo de 100 mil millones de dólares anuales para mitigar el impacto del cambio climático y ayudar a las comunidades menos desarrolladas a adaptarse a sus efectos. Planteado en 2010 se resolvió que será alimentado con fondos públicos y aportes privados adicionales.

EL TIEMPO CORRE. El objetivo más concreto de la COP17, que no parecería haberse logrado, era que el compromiso al que se arribara estableciera una forma clara de limitar el calentamiento global en un máximo de 2ºC.

Superar este límite, según se estableció en la última cumbre (COP16) supondría un riesgo serio de que aumenten los eventos naturales extremos. La temperatura del planeta se elevó 0,8ºC en el último siglo, lo que para algunos técnicos estuvo detrás de muchas catástrofes naturales.

"El tiempo está corriendo. Para tener una oportunidad real de mantener el calentamiento global debajo de los 2ºC las emisiones necesitan alcanzar su pico máximo de aquí a cinco o diez años y después descender, en todo el mundo", dijo a El País Stefan Rahmstorf, profesor del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, (Alemania).

Este lunes, en medio de las especulaciones en torno de la cumbre de Durban, Rahmstorf y un equipo de estadistas y expertos en temas vinculados al clima publicaron una investigación en Environmental Research Letters que probó que el calentamiento no da señales de disminuir y que, además, aumentará.

El trabajo de Rahmstorf reunió cinco bases de datos tomadas entre 1979 y 2010 y excluyó fluctuaciones de corto plazo como la corriente de El Niño, las erupciones volcánicas y las variaciones en la luminosidad del sol. "Yo creo que los políticos y el público se dan cuenta de que tenemos un problema con el clima y necesitamos hacer algo", comentó Rahmstorf. "Sin embargo, no creo que sean muchas las personas fuera del ámbito científico que comprendan cabalmente lo urgente y serio que es el problema". (Fuentes: El País de Madrid, AP y AFP)

Enterrarían el CO2 en naciones pobres

En el marco de la Cumbre de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP17) los países concensuaron que la técnica de captura y almacenamiento de dióxido de carbono (CO2) sea considerada como mecanismo de desarrollo limpio (MDL), y genere créditos de CO2 si se realiza en países en desarrollo.

En Durban, el comité tecnológico del Protocolo de Kioto envió al plenario una propuesta de acuerdo (que era evaluada ayer) según la cual se podrá enterrar CO2 en países pobres.

"Es condenar a generaciones futuras en países pobres a una tecnología con unos problemas de seguridad que no tienen las renovables", criticó Aída Vila, integrante de Greenpeace. (Fuente: El País de Madrid)

"Es posible pero no sé si lo harán"

STEFAN RAHMSTORF *

¿Es optimista sobre que los países logren revertir el cambio climático?

Soy optimista en creer que el problema puede ser resuelto. Tenemos las formas económicas y tecnológicas para transformar la energía y el sistema de transporte y trabajar con una porción mínima de los gases que emitimos actualmente.

¿Pero cree que se pueda lograr?

Es posible. El Sol nos brinda 7.000 veces la cantidad de energía que necesitamos y tenemos la tecnología para utilizarla. Sobre si los políticos realizarán esta transformación, soy menos optimista. Solo unos pocos parecen desearlo.

* Especialista alemán en temas de cambio climático

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