La búsqueda de una vacuna contra el VIH ha resultado, hasta ahora, un callejón sin salida. Por eso un experimento publicado por Nature, y llevado a cabo en ratones, puede ser otra vía para alcanzar una protección preventiva frente al virus.
La técnica consiste en inyectar a los animales con un adenovirus modificado, al que se le ha incluido un gen que codifica anticuerpos contra el VIH tomado de pacientes con resistencia a la infección. El resultado es que si luego se exponía a los animales al virus, su organismo era capaz de defenderse.
La técnica utilizada es la clásica: se toma el adenovirus y se le introduce el gen que se quiere inculcar al ratón. Cuando el virus lo infecta, le transmite los genes que lleva (es el mismo mecanismo que usa el VIH precisamente) y al expresarse estos se crean los anticuerpos.
El resultado fue muy bueno. A las 52 semanas, los ratones seguían siendo capaces de protegerse frente al VIH. Sin embargo, aún es pronto para lanzar las campanas al vuelo. Muchas veces lo que funciona en ratones y en monos respecto al VIH luego no se repite cuando se le aplica a las de personas. EL PAÍS DE MADRID