Un hombre próximo a Boudou, con marcado perfil técnico

Hernán Gaspar Lorenzino, de 39 años, es un funcionario de perfil bajo, próximo al vicepresidente electo Amado Boudou y vinculado al mundo de las finanzas públicas.

Fue designado ministro de Economía en el nuevo gabinete de Cristina Fernández y es señalado como el único cambio de relevancia en el equipo económico.

Es abogado graduado en la Universidad de La Plata y magíster en Economía (Universidad Di Tella) y Finanzas y Gestión Pública (La Plata).

Lorenzino se vinculó con el Gobierno a partir de la empresa que inició el kirchernismo de reestructurar la "pesada herencia" de la deuda pública.

La relación de proximidad con los "K" se inició formalmente en febrero de 2008, cuando fue designado ministro plenipotenciario de primera clase en Washington; y en la práctica fue la representación financiera del Estado argentino en la capital de Estados Unidos.

Recién después de la salida del Martín Lousteau del Ministerio de Economía, en 2008, Lorenzino llegó a ocupar a la Secretaría de Finanzas bajo la gestión de Carlos Fernández.

A partir de entonces, tuvo bajo su cargo las negociaciones técnicas por el Club de París y la reestructuración de la deuda con los tenedores que habían quedado afuera del primer canje.

Una de las fechas clave para su carrera dentro del oficialismo fue el 23 de octubre de 2009, cuando Boudou y Lorenzino anunciaron la reapertura del canje de deuda. La jugada económica implicaba reestructurar US$ 18.300 millones que el país mantenía en default; para lo cual se debió obtener autorización del Congreso e iniciar un largo proceso de diálogo con acreedores.

Recién en junio de 2010 se conoció el resultado: la aceptación de este segundo tramo del canje fue del 66% y elevó al 92,4% el total de adhesión computando los bonistas que ingresaron en 2005.

Desde entonces, la suerte de Lorenzino quedó signada como un funcionario de referencia para el Gobierno en los procesos de negociación de deuda y diálogo con organismos multilaterales de crédito y acreedores internacionales.

El nuevo ministro de Economía será el cuarto en ocupar esta cartera en la era de Cristina Fernández. A diferencia de los anteriores, ha sido una designación con fuerte perfil técnico.

Durante su gestión deberá lidiar con una fuerte impronta personalista que imprime la Casa Rosada al manejo de las cuentas públicas. Entre sus grandes desafíos estarán recomponer la relación con el Club de París -de acuerdo a las instrucciones oficiales- y reconciliar el actual nivel de precios.

En base a La Nación

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