Era hora

Parece que finalmente Brasil resolvió asumir su papel de líder en la región, que estuvo a punto de perderlo por su pasmosa pasividad ante la ofensiva del "narcisista-leninista" (Oppenheimer dixit) Hugo Chávez y sus vagones de petrodólares.

Informaciones que vienen desde Bruselas dan cuenta de este reconocimiento de hecho por la Unión Europea y adelantan que los grandes del viejo mundo se darán cita en Lisboa para escuchar al presidente brasileño. El francés Nicolas Sarkozy, el italiano Romano Prodi, el español Rodríguez Zapatero y todas las jerarquías de la UE serán protagonistas del diálogo con Lula Da Silva el miércoles. El tema es el lanzamiento de una asociación estratégica entre la UE y Brasil y la determinación conjunta de concluir las negociaciones para un acuerdo de libre comercio con el Mercosur.

Este relanzamiento del protagonismo de Brasil en la región coincide con los anuncios de una eventual retirada del bloque sudamericano del presidente Chávez, que empieza a entender que no hay mucho lugar entre estos países para sus desplantes soberbios de política. Desde el lejano Irán, hizo público su anuncio de que está dispuesto a "retirar su solicitud" de ingreso al Mercosur, "si la derecha latinoamericana persiste en sus pretensiones". Recalcó que "no está desesperado por entrar a un viejo Mercosur que no quiere cambiar". Llaman la atención estas dudas o reflexiones de Chávez por cuanto en el Mercosur subsisten los mismos gobiernos y los mismos presidentes de cuando formuló su intención de incorporarse. Nada ha cambiado. Por lo que no se entiende -salvo el cambio de Brasil- por qué antes le servía y ahora no.

El Mercosur fue concebido como un bloque comercial, no político. Entre sus cometidos no está el de servir como plataforma política para nadie y mucho menos si se trata de alguien infundido en mesianismos trasnochados.

Sería una buena noticia que Chávez haga las valijas con su "Socialismo siglo XXI" adentro. Y sería el broche de oro para recordar un penoso episodio de la mayoría frenteamplista del Parlamento, cuando votó a tambor batiente su incorporación al Mercosur, por una visita que nunca se concretó.

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