Madoff: otra estafa llega a la pantalla

JORGE ABBONDANZA

Hace tres años se destapó en Nueva York la mayor estafa en la historia del mundo financiero. La había cometido Bernard Madoff a través de una empresa de inversiones que tomaba dinero de clientes y pagaba dividendos espectaculares. Lo había hecho durante dos décadas con enorme éxito, pero todo era un fraude conocido como "esquema de Ponzi", que consiste en abonar los intereses del dinero ya invertido con los fondos aportados por nuevos clientes, una simple calesita que le ahorraba a Madoff el trabajo de hacer colocación alguna. Ese engaño arruinó a mucha gente, porque la maniobra del financista se tragó 65.000 millones de dólares. Todo fue descubierto cuando los clientes quisieron retirar su capital asustados por la crisis de octubre de 2008 y Madoff no tuvo con qué responder. El castillo de naipes se vino abajo y Madoff entró a la cárcel donde hoy sigue alojado.

El cine sabe aprovechar esos escándalos en torno a gente famosa. En estos días se supo por ejemplo que está en preparación una película sobre los entretelones sexuales en la vida del francés Dominique Strauss-Kahn, un personaje que cayó desde su despacho como director del Fondo Monetario Internacional a un calabozo, como consecuencia de su desliz con una mucama del hotel Sofitel de Manhattan. El revuelo consiguiente le costó su cargo y también su carrera política, en la que se perfilaba como candidato a la Presidencia de Francia. Pero Madoff le ganó de mano a Strauss-Kahn en su llegada a la pantalla.

Porque hace dos meses se estrenó en Nueva York la película documental Chasing Madoff (Persiguiendo a Madoff), donde se cuentan las gestiones que llevó a cabo Harry Markopolos, un agente financiero con sede en Boston, que entre sus tareas como administrador de fondos se dedica a investigar fraudes. En el año 2000, Markopolos elevó un escrito al fiscal encargado de la Comisión de Intercambio de Valores de Estados Unidos, denunciando el mecanismo de la millonaria estafa cometida por Madoff, pero no lo tomaron en cuenta, de manera que Madoff pudo continuar con sus operaciones durante ocho años más. Ahora Markopolos señala que el fiscal y la Comisión "no fueron corruptos sino incompetentes, lo que en realidad es mucho peor".

En la película se incluyen algunas sorpresas. Porque luego de formular su denuncia, Markopolos andaba armado y con chaleco antibalas. Un agente del FBI le había dicho: "Cuando se habla de miles de millones de dólares, al denunciante le pueden pasar cosas muy malas. Usted ha tenido mucha suerte". A veces el cine es una herramienta útil para mostrar la cara más sórdida del mundo de las finanzas, y Chasing Madoff parece digna de ingresar a esa categoría. Debería distribuirse a escala internacional.

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