Si bien Uruguay tiene una estructura poblacional envejecida -según los últimos datos 14% tiene 65 años o más- que implica una mayor presión sobre el sistema de seguridad social, especialistas consultados coincidieron en que la reforma efectuada en el sistema mitigará ese impacto.
La directora de República Afap, Jimena Pardo, estimó que aunque el efecto del envejecimiento es "muy fuerte", un cambio de sistema o ajustes profundos no son necesarios.
Dijo que la reforma de 1996 - que respeta la solidaridad intergeneracional e incluye un complemento con ahorro individual- es ya una respuesta al problema. "El BPS tiene proyecciones donde estima que con el sistema mixto, aportando a los dos pilares, la próxima reforma para paliar los efectos del envejecimiento deberían hacerse alrededor del 2050", indicó.
Otros especialistas coincidieron con esa visión.