DAMASCO | AFP
Miles personas se manifestaron contra el régimen de Bashar Asad en Siria, cuyas autoridades fueron acusadas por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU de "crímenes contra la humanidad", matando 56 niños solo en el mes de noviembre.
En una sesión extraordinaria ayer convocada tras la publicación de un abrumador informe sobre los crímenes contra la humanidad imputados al régimen sirio, el Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU condenó con una resolución aprobada por una aplastante mayoría de los 47 miembros "las violaciones extendidas, sistemáticas y flagrantes" de los derechos humanos y las libertades fundamentales.
La resolución fue aprobada por 37 votos a favor, 6 abstenciones y 4 votos en contra, el de Cuba, Ecuador, Rusia y China. En una primera reacción, la cancillería rusa estimó "inaceptable" la condena y denunció la posibilidad subyacente de una intervención militar en el país.
A través de la resolución el CDH decidió "transmitir" el informe de la comisión de investigación internacional publicado el lunes al secretario general de la ONU en vistas de una "acción apropiada".
Crímenes. Al hablar al inicio de la sesión, la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, había indicado que desde marzo más de 4.000 personas murieron por la violencia en Siria, entre ellas 307 niños.
Según expertos de la comisión, las fuerzas de seguridad mataron a 56 niños en noviembre, el mes más mortífero desde que comenzó la violencia en marzo. Además, algunos fueron detenidos y torturados.
"La represión brutal" de las autoridades sirias, "si no le ponemos fin ahora" puede hundir al país "en una guerra civil total", advirtió Pillay.
Respaldo. En Sofía, Burhan Ghaliun, jefe del Consejo Nacional Sirio (CNS) que reagrupa parte de la oposición, pidió que la ayuda internacional a los opositores "sea cada vez más concreta".
"Sólo una acción colectiva de la comunidad internacional es capaz de disuadir a la mafia siria que está hoy en el poder para que se quite del país o ceda frente a la lucha de su pueblo", declaró luego de un encuentro con el canciller búlgaro, Nikolai Mladenov.
La Unión Europea anunció el jueves nuevas sanciones contra Siria. Ayer publicó una lista de personalidades y entidades sirias que pasarán a sufrir sanciones, incluyendo a dos ministros, militares, órganos de prensa y empresas petroleras.
La petrolera anglo-holandesa Shell anunció que cesará sus actividades en ese país en la estela de las sanciones impuestas por la UE. Shell es, junto a la francesa Total, la principal compañía petrolera extranjera en Siria. La empresa francesa decidió continuar sus actividades en ese país, aunque reconoció que las sanciones europeas tenían "un impacto", indicó un portavoz explicando que los socios sirios de Total no figuran en la lista de la UE.
El miércoles, Turquía había decidido, en la misma línea que la Liga Árabe, que expulsó a Siria, imponer sanciones.
En Ankara, el vicepresidente estadounidense Joe Biden, pidió al presidente Asad que deje el poder para permitir una "transición pacífica".
Protestas. Pero a pesar de las presiones y las condenas, en el terreno la represión a las manifestaciones no ceden. Ayer decenas de miles de manifestantes protestaron contra el régimen de Asad.
Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), las manifestaciones más importantes se llevaron a cabo en la región de Homs, principal foco de protestas contra el régimen, y en la ciudad de Hama, más al norte.
"En 17 barrios de Homs y en nueve localidades linderas decenas de miles de personas pidieron la creación de una zona de interposición para garantizar su protección", afirmó el presidente del OSDH, Rami Abdel Rahman. También hubo manifestaciones más pequeñas en Alepo, la provincia de Damasco y en la región de Deraa.
En paralelo hubo marchas a favor del régimen en varias ciudades, como Damasco o las costeras Jable y Tartus, para "denunciar las medidas tomadas por la Liga Árabe contra Siria y rechazar los intentos de injerencia en los asuntos internos", según la agencia de prensa oficial Sana.
Ayer cinco civiles más murieron en Siria. Una mujer y un anciano murieron por disparos de las fuerzas de seguridad en Homs, según el OSDH que dio cuenta sobre "disensiones entre los militares" en esa zona.
En la frontera libanesa decenas de personas resultaron heridas, incluso en territorio libanés, también ayer por disparos de ametralladora en Tall Kalaj, indicó el OSDH que sostiene que esta localidad en la provincia de Homs es víctima desde hace meses de ataques de las tropas regulares del régimen.
La cifra
37 Son los países de la CIDH que votaron por condenar las "violaciones" en Siria; solo Rusia, China, Cuba y Ecuador se negaron.
Militares no dan resultado en Egipto
El Cairo | Cuatro días después de las primeras elecciones tras la caída de Hosni Mubarak, reina el caos en Egipto: con 24 horas de retraso, la comisión electoral anunció el resultado del voto del lunes y martes, aunque con la limitación de dar una lista de los candidatos del sistema uninominal que pasaron al primer turno o que irán al balotaje el lunes.
Los datos agregados en las listas proporcionales no fueron anunciados, mientras crecen los rumores de que el partido de los Hermanos Musulmanes, Justicia y Libertad, se sitúa en el 40% de los votos. En tanto, el partido salafista Al Noor, otro grupo de musulmanes aunque de una línea más dura, están cabeza a cabeza por el segundo lugar con el Bloque egipcio, de tendencia laica y moderada.
De hecho, algunos atribuyen a la coalición salafista el 20% de los votos. ANSA
Iraníes acatan y dejan Londres
Londres | Todos los diplomáticos iraníes abandonaron ayer Gran Bretaña, como les ordenó el gobierno tras el saqueo de su embajada en Teherán, anunció el Ministerio de Relaciones Exteriores en Londres.
"Están regresando a Irán conforme a la declaración del ministro de Relaciones Exteriores (William Hague) el miércoles ante el Parlamento", dijo un portavoz del Foreign Office. Hague dio al personal diplomático 48 horas de plazo el miércoles.
Un empleado de la compañía Irán Air en Londres dijo previamente que los diplomáticos se irían en un vuelo chárter. Poco antes de su partida, la bandera iraní seguía ondeando en el mástil de la embajada, donde varios empleados cargaron maletas y cajas de cartón en un camión de mudanzas durante la mañana.
Una veintena de manifestantes con pancartas en las que podía leerse "Free Iran" (Irán libre) se congregaron frente al edificio para expresar su repulsa contra el régimen iraní al grito de "¡terroristas, terroristas!".
"Como iraní, estoy avergonzado de lo que ocurrió en la embajada británica en Teherán", dijo uno de ellos, Akbar Karimian, de 49 años. "Estamos aquí para decir adiós al régimen dictatorial representado aquí", agregó.
En su declaración ante los diputados, Hague anunció también el cierre de la embajada británica en la capital iraní, que el día anterior había sido atacada y saqueada por manifestantes presentados oficialmente como "estudiantes basidjis" (milicianos islamistas).
Estos "estudiantes" protestaban por las sanciones financieras adoptadas la semana anterior por Gran Bretaña, en concertación con Estados Unidos y Canadá, para tratar de obligar a Irán a renunciar a su programa nuclear, que las potencias occidentales aseguran que tiene objetivos militares.
El ex embajador británico en Teherán, Dominick Chilcott, insistió en una entrevista con la BBC en que Irán es un país en que una acción de este tipo "sólo puede llevarse a cabo con el respaldo del Estado", pero señaló que el régimen no calculó bien las consecuencias. "Probablemente no esperaban que enviáramos a casa la embajada de Irán en Londres y, leyendo entre líneas, se puede ver (...) algo de remordimiento", añadió. AFP