Sebastián Da Silva
Este gobierno, tira papelones a diario. Estamos organizando un registro de los episodios cantinflescos del día para tenerlo listo para la próxima campaña electoral. Mujica se enreda solo, sus pésimas declaraciones, no acompañan alguna buena intención, y en el FA todo es en clave conspirativa. Los analistas y periodistas políticos vienen teniendo un largo festín, porque a diario el Sr. "Fuentes", se encarga de ventilar las interminables disputas del poder.
Este andar ambivalente, asambleístico, infinitamente ineficiente, poco a poco se va trasladando a todos los estamentos de nuestra sociedad. Fue vergonzoso ver al Presidente entrar a un liceo al canto tribunero de "Abrí la puerta que el Pepe quiere entrar", donde la cara de la encargada del local, quedó para la posteridad. Nadie imagina como se puede imponer respeto después de este episodio, cuando gurises casi en patota gritaban justo al lado de quien ejerce la primera magistratura.
Esta situación en donde todo vale, cualquiera enfrenta al gobierno, y donde todo está permitido, lleva a que se actúe exigiendo sólo derechos y sin cumplir obligaciones.
El Sindicato de COFE tuvo la osadía de querer cerrar el emblemático puente de Fray Bentos, los agremiados del transporte paralizan la ciudad en reclamo de más aumento, cuando reconocen que van a tener incremento salarial, el gremio de profesores de secundaria da vergüenza, ocupando liceos y no permitiendo que las clases finalicen correctamente, o el sindicato de Ancap que estuvo al límite de dejar desabastecido al país, justo en el inicio de la zafra agrícola.
Ahora bien, ¿el FA es inocente en esta incipiente anarquía? Si vemos la forma de solucionar las cosas, nos daremos cuenta, que dado que todos estos gremios están gobernados por militantes políticos, que de día van al Pit-Cnt y de noche al Comité de Base, están lejos de no tener responsabilidades.
Si vemos que no pasaron más que unos meses para que la Intendencia proponga que los que no acataron las medidas de esencialidad, queden eximidos de cualquier sanción, encontraremos la respuesta.
Todos los gremialistas son compañeros, todos militan en alguna facción de izquierda y todos utilizan esta condición para poder afianzar un corporativismo lacerante.
Pongamos el ejemplo de los profesores, quienes liderados por un ex diputado frentista, están dejando en evidencia las razones por las cuales la educación pública se cae a pedazos. Todo el Frente conoce a los cabecillas de esta movilización, porque o tomaron mate en un comité, o forma parte de algún órgano político o porque salieron a pintar muros juntos. Son todos frenteamplistas, pero nadie agarra el toro por las guampas e intenta solucionar este tema de alta sensibilidad en el gobierno.
Esta es la razón por la cual me alarmo. Si estamos así en una economía reluciente, no quiero imaginarme lo que será del Uruguay cuando los coletazos de la crisis comiencen a llegar.
La culpa no es del chancho, sino de quien le rasca el lomo que para el caso es la lógica de hacer política que tiene el Frente Amplio.