THE NEW YORK TIMES
JONAH WEINER
"¡Justin Bateman!`` exclamó entusiasmada Kirstie Alley. Jason Bateman extendió su mano para estrechar la de ella. "Jason", dijo, corrigiéndola gentilmente. Y agregó: "Hola".
Bateman estaba en Locanda Verde, un restaurante de Man- hattan, dirigiéndose hacia una de las mesas. Era una pesada tarde de junio, y el lugar estaba lleno de caras familiares. Heidi Klum y su marido, Seal, tomaban fotos de sus hijos que correteaban. La actriz Zoe Kravitz comía a pocos metros del actor John Krasinski. Alley estaba sentada junto a algunos amigos.
Bateman, que suele sentirse cómodo con un elenco de conjunto, parecía conocerlos a todos. Mientras cruzaba el local intercambió movimientos de cabeza aquí e hizo chistes allá, generando sonrisas a su paso. Usaba una T-shirt, jeans y zapatos deportivos, y aunque algunas profundas arrugas se forman en torno a sus ojos cuando sonríe, su rostro resulta sorprendentemente juvenil. Alley trató de esconder su "gaffe" y dijo que iría a una fiesta que celebraba el estreno de Quiero matar a mi jefe, comedia protagonizada por Bateman. "Quiero verte bailar", le dijo. Terminadas las bromas, él finalmente ofreció excusas y se dirigió a su mesa.
"Justin", dijo. "Esto me pasa dos veces por semana".
Empezó a hacer comerciales a la edad de diez años y ha sido actor la mayor parte de su vida, arrancando en la adolescencia en La familia Ingalls (con su hermana mayor Justine, lo que explica la confusión de Alley) y otros programas de televisión como Silver Spoons y Valerie. A los 18 años era un confiable héroe adolescente, y su sonrisa angélica aparecía en todos los casilleros de las "high schools" en posters de la película Teen Wolf Too. Pero a los 42 años no se sorprende si algunas personas no están totalmente seguras de su nombre.
FAMA. "No soy una celebridad", dice, aunque no es del todo cierto.
Es lo bastante célebre como para que cuando un empleado de Apple le permitió el año pasado saltearse una cola de compradores de iPhones, los tabloides gritaron "escándalo". Pero el autodiagnóstico de Bateman se refiere a que su carrera reciente, tras una pausa de casi veinte años, ha consistido mayormente en papeles secundarios en proyectos de alto perfil (La joven vida de Juno, Forgetting Sarah Marshall, Hancock) y comedias corales en las que invariablemente ha interpretado un relativamente apagado papel de hombre serio. No suele proporcionar grandes estallidos o labores que se roben la escena, sino que más bien reacciona ante los otros con una típica mezcla de ingenio e inexpresiva desesperación.
"Es un gran barómetro del público", dice telefónicamente Charlie Day, su coestrella en Quiero matar a mi jefe. "Si un personaje se está descarrilando, es divertido compararlo con Bateman, que está allí esperando pacientemente, escuchando, y sabe perfectamente cuándo emitir la réplica perfecta".
En dos películas de esta temporada Bateman ha reforzado su imagen de tipo serio y de buen jugador en equipo. En Quiero matar a mi jefe, interpretando a un empleado de una corporación que planea el asesinato de su superior, es parte de un elenco que incluye a Jason Sudeikis, Jennifer Aniston, Kevin Spacey, Jamie Foxx y Colin Farrell, todos ellos sobreactuando excepto Bateman. Pero en Si fueras yo realiza un giro de ciento ochenta grados, encarnando a un apacible padre de familia que cambia cuerpo con su amigo (Ryan Reynolds) y se convierte en un malhablado mujeriego.
La situación le da a Bateman una divertida oportunidad para convertirse, como él mismo lo dice, en "el tipo salvaje y loco".
David Dobkin, que dirigió Si fueras yo, agrega: "Se pueden ver indicios de esto en sus otras actuaciones. Siempre tuvo ese toque. Pero nunca había salido completamente de su piel de oveja".
Los observadores de la industria que han notado el éxito de ambos films razonan que Bateman, que ha estado creciendo cada vez más hasta el tope en las comedias de estudio, puede cargar ya con una en sus hombros solitarios (ya protagonizó Extract y The Switch, que no funcionaron comercialmente demasiado bien).
DECISIONES. Pero para él la cuestión básica es lo que quiere realmente hacer.
"No quiero vehículos para Jason Bateman", dice. "He integrado una cantidad de equipos, y los equipos ganadores son increíblemente gratificantes". Y agrega: "Tipos como Will Ferrell, Vince Vaughn, Sacha Baron Cohen, hacen cosas que a uno le encanta ver. Yo quiero hacer la otra mitad".
Bateman nació en Rye, Nueva York, hijo de una azafata de Pan Am y un escritor-productor-director "freelance" que eventualmente se mudó a Los Angeles. El payaso de la clase en la escuela elemental, Bateman, fue expulsado en quinto grado por hacerse el gracioso en clase. Dice que esos episodios fueron el comienzo de su vocación por la comedia.
Su padre lo ayudó a buscar un agente, y el éxito llegó muy pronto.
"Recuerdo a mi padre trabajando conmigo en el libreto y escribiendo para mi personaje una historia de respaldo y todo eso", evoca Bateman. Le gusta el oficio de actuar, pero las mejoras tampoco lastiman. Abandonó pronto la escuela y patinó hasta las audiciones. Al final de la "high school" (que nunca terminó, porque colisionaba con el rodaje de Teen Wolf Too) comenzó a dar fiestas, a beber y a drogarse, dos vicios gemelos que lo acompañaron hasta que tuvo treinta y pico.
"Empecé a divertirme mucho, tratando de desquitar el hecho de haber trabajado tan duro", explica.
Reynolds, que ha conocido a Bateman por más de quince años, dice que "tiene un tesoro de historias de sus tiempos salvajes que pueden partirte de risa". Bateman declina darle la razón, pero aclara que fue un caso extremo de "hedonismo, no adicción". Cuando decidió que estaba listo para convertirse en marido y padre (está casado con la actriz Amanda Anka, hija del cantante Paul, y tienen una hija de cuatro años) hizo a un lado el hedonismo, reemplazando la bebida, las drogas y los cigarrillos por carreras de ocho kilómetros diarios.
Ha dirigido televisión y desea hacerlo en cine. Y sabe que será diferente. "Actuar es como tocar el violín en la orquesta. El director debe estar detrás de todos los instrumentos".
Tres antecedentes en televisión y cine
Arrested development
2003-2006
Bateman encarnó durante 53 capítulos al protagonista Michael Bluth en esta popular teleserie acerca de una familia disfuncional de la cual debía hacerse cargo cuando su padre iba a prisión. Una inteligente comedia dramática que supo ganarse su audiencia.
Amor sin escalas
2009
El protagonista es por supuesto George Clooney, empleado de una gran corporación que disfruta de su trabajo de despedir a otros. Pero Bateman es un buen apoyo secundario, uno de los muchos que desempeñó en la segunda etapa de su carrera, ya adulto.
Quiero matar a mi...
2011
...jefe. Bueno, no es el único. Un vistoso elenco (Charlie Day, Jennifer Aniston, Jamie Foxx, Colin Farrell) rodea a Bateman en esta comedia en la que la calma del protagonista opera como un deliberado contrapunto de las estridencias del resto.