F. FERNÁNDEZ Y M. ROVETA
Dos brutales crímenes ocurrieron en las últimas horas en Rivera y Paysandú. Un joven mató a su padre de un escopetazo y otros dos hombres vengaron la muerte de su hermano matando al homicida a palazos.
El primero de estos ataques con desenlace fatal fue en Paysandú, donde un hombre de 32 años mató brutalmente a su padre disparándole con una escopeta desde adentro de su casa.
Ricardo Luis Daniel Cardozo era un carnicero de barrio de 62 años, reconocido por todos sus vecinos por haber estado muchos años al frente de su comercio. El hombre murió en la noche del miércoles, sobre la hora 22, tras recibir un tiro de escopeta disparado por su hijo, de 32 años, con quien mantenía profundas desavenencias de larga data.
Según las versiones de los vecinos, padre e hijo habrían discutido en el taller donde vive el más joven. Cuando el carnicero salió a la calle, desde adentro y por la ventana, su hijo le disparó con una escopeta calibre 24.
Herido, el hombre intentó llegar a su propia casa, que queda a unos 50 metros de la de su hijo, pero perdía mucha sangre y cayó. Fue trasladado al Hospital Escuela del Litoral, pero llegó sin vida.
Cardozo, dicen los que lo conocieron, era una persona correcta y amable. Vivía desde hace años en el tranquilo barrio, a ocho cuadras del centro de Paysandú, a media cuadra de la casa donde lo mataron y en la misma manzana donde tenía su carnicería.
El homicida prácticamente no tenía contacto con la vecindad, aunque todos coinciden en que expresaba un carácter distante y frecuentemente (incluso el día del lamentable episodio) era visto en condiciones físicas deplorables, como las producidas por la ingestión de drogas.
En el lugar, los conmovidos vecinos sospechaban que en el momento del trágico desenlace el joven estuviera bajo efectos de estupefacientes, ya que mostró un aspecto ausente al momento de ser detenido por la Policía, sin oponer resistencia.
En el interior del domicilio fue encontrada el arma que usó, cargada, varias municiones vivas y otras detonadas.
EN TRANQUERAS. Dos hombres vengaron la muerte de su hermano ultimando al homicida. Tras consumar el homicidio se presentaron en la seccional 3ª de Tacuarembó y hoy comparecerán ante la Justicia.
Los hermanos J.B.M.M. y H.F.M.M. de 22 y 33 años asesinaron a palazos en la noche del miércoles a Jesús de Nazaret González da Silva. Cumplieron de esa violenta manera con una promesa que habían hecho: vengar la muerte de su hermano, ocurrida en Treinta y Tres.
González da Silva, el autor del crimen -ambos eran trabajadores rurales- estuvo dos años encarcelado.
Recuperó la libertad hace cuatro días y había regresado a Tranqueras.
El jueves, los dos hermanos esperaron a su víctima en avenida 18 de Julio, y cuando estaba por ingresar al camino que conduce a su hogar lo sorprendieron y con trozos de madera le asestaron varios golpes, provocándole la muerte en plena calle. Cumplida su venganza, se entregaron.
Al trascender la noticia, los vecinos se agolparon frente a la seccional. Para evitar males mayores, la Policía -por disposición del magistrado- trasladó a los dos homicidas a la capital departamental, donde permanecieron en calidad de incomunicados.