Llorar o reír

Ricardo Reilly Salaverri

El humor se funda en el absurdo según una definición de extendida aceptación. Dejando a un lado la patética situación en materia de seguridad pública -violación cotidiana de los derechos humanos que padecemos los habitantes del país- el tránsito por el absurdo que sigue, se acerca -no obstante más- a aquello de "río por no llorar".

Notoriamente el Presidente de República no pudo votar, en las elecciones del BPS, porque no estaba en los padrones. Ni como empleado, ni como empleador, ni como jubilado. El hecho permite presumir que -desde su chacra- no ha tenido acabada idea de lo que es penar por las oficinas públicas del país, pagar el manicomio de impuestos y sufrir la burocracia que con sus conmilitones nos han descargado.

En Uruguay, con excepciones que hacen a la regla (especialmente algunas oficinas estatales de atención al público de entes descentralizados) na-da funciona bien.

Pero, el casino tributario de los de la tatucera Opepista (la vieja OPP, Oficina de Planeamiento y Presupuesto) y los tecnócratas proimpuestos al infinito astoristas, abre sus puertas todos los días. Para ver, desde la banca tributaria a qué puntos llegó el turno de vaciarle los bolsillos. Especialmente si son luchadores, tenaces, responsables, trabajadores, previsores (como los jubilados desplumados con el IASS de Vázquez), y si son gente que saca adelante al país. Es que a los acomodados sin méritos hay que mantenerlos y a las populares hay que comprarlas con vil metal (y comestibles y bebestibles). Para que desde el ocio, puedan -además- pergeñar ingresos extras, vaya a saberse de qué origen. Esto es "justicia social" frentista. Tenemos huelgas por todos lados y de todos colores. A un productor rural le hicieron perder una cosecha anual de arándanos, al criollo de a pie en Montevideo lo han dejado sin ómnibus, la enseñanza secundaria está parada -con el estudiantado de rehén- y los comunistas "Pro Peora" de la educación, quieren que les hagan un ente autónomo para manejarlo ellos "a piacere". También quieren que les hagamos un frigorífico y una flota de barcos de pesca y el "capo" sindical de los metalúrgicos ha dicho, suelto de cuerpo, que seguirán "la lucha" hasta que las fábricas sean administras por sus camaradas sindicalistas.

Y, no podía faltar en el jolgorio la voz del frigobar o cosa parecida que está al frente de la gestión municipal capitalina, dice que ¡van a pedir más asistencia económica al gobierno nacional para misteriosas obras a hacer! Si todos sabemos que se la llevan en carretilla, entre acomodos, huelgas pagas, convenios colectivos con los municipales, juicios multimillonarios perdidos y otras bellezas. Nos están saqueando US$ 1.400.000 (un millón cuatrocientos mil dólares) diarios de impuestos y... ¿quieren más?

A su vez, a usted compatriota y a mí, ALUR, el invento azucarero productivo de Sendic, padre e hijo, más el Pepe, nos lleva costados ¡US$ 166 millones de dólares!, en un proyecto basado en plantar caña de azúcar en un lugar y un clima inadecuados a tal fin.

Nunca se vio nada igual. (Ayuda del Diccionario de la R. A, "corrupción": "vicio o abuso introducido en las cosas no materiales".

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