"Mientras estamos tocando música, a los vecinos les roban la casa y a mí se me cae la cara de vergüenza". Ese fue el razonamiento que siguió el jefe de Policía para disolver la banda de música de la fuerza.
El portavoz de la Jefatura de Policía de Montevideo, el comisario inspector José Luis Rondán, explicó así por qué el jefe Diego Fernández Vallarino había adoptado esta decisión. Los 34 integrantes de la banda de música pasarán a revistar, en algunos casos, en el Regimiento de Guardia Republicana, y en su amplia mayoría en el Cuerpo de Policía Comunitaria a partir del próximo lunes.
Ayer el inspector Fernández Vallarino se reunió con dirigentes del Sindicato Único de Policías de Montevideo (Supumo) que, al enterarse de esta decisión habían manifestado su rechazo a la misma. "La reunión con el jefe fue de lo más cordial y al final, según nos dejaron entender, los integrantes del sindicato entendieron la medida y se mostraron conformes", comentó Rondán a El País.
De todos modos, el jefe de Relaciones Públicas de la Jefatura reconoció que los miembros de la banda de músicos se habían mostrado inquietos y hasta abiertamente opuestos a convertirse en meros policías. En tanto el jefe policial se reunió con los dirigentes sindicales y con el comisario que dirigía hasta ahora la banda, el comisario inspector Rondán hizo lo propio con los policías músicos. "Algunos me decían: `pero nosotros somos músicos`. Yo lo que trataba de hacerles entender es que ellos entraron como policías ejecutivos y sabían a lo que estaban expuestos, porque no existe en la Policía el escalafón de músico", argumentó.
La resolución ya está adoptada y los 34 miembros de la banda de música irán a sus nuevos destinos a partir del lunes. Es así que 14 regresarán a la Guardia Republicana -que componen la Guardia Metropolitana y la Guardia de Coraceros- y 20 pasarán a formar parte de la Policía Comunitaria en las comisarías, cuerpo que hasta ahora contaba con 80 efectivos en Montevideo.