La fuga de Erazo

Resulta impactante la historia de la fuga del sargento colombiano Luis Alberto Erazo, retenido contra su voluntad en penosas condiciones dentro de la selva durante doce años. Una víctima más de los terroristas de las FARC. Uno más de los que salvaron su vida por escaso margen, ya que sus captores quisieron matarlo cuando advirtieron que, corriendo desesperadamente por la jungla, eventualmente podría alcanzar la libertad. Como prueba de esto último, luce una herida de bala en una mejilla y en la nuca rasguños provocados por esquirlas de granadas.

No tuvieron su misma suerte sus compañeros de infortunio: varios policías y militares secuestrados desde los años noventa, que cuando Erazo huyó, cometieron el error de correr en sentido contrario al suyo, con lo que cayeron en manos de los terroristas, quienes no titubearon en asesinarlos.

Todo esto debe ser destacado ya que representa la reiteración de acciones bárbaras, similares, a cargo de los miembros de las FARC. Asimismo conduce a recordar que ellos todavía tienen en sus manos numerosos rehenes. Incluyendo niños, ya que en muchos casos no hay motivos políticos en los secuestros, sino el simple deseo de cobrar rescates y ellos saben que las criaturas sensibilizan acrecidamente a quienes les indican que deben pagar los rescates.

En total, las FARC tienen cerca de 700 prisioneros sufriendo de diversas formas. Algunos son obligados a permanecer encadenados durante años. Quizás, lo más grave de todo sea que en el seno de las democracias, (como la uruguaya) hay quienes pretenden justificar estas acciones detestables, sólo comparables con las de Al Qaeda, ETA y organizaciones similares.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar