MARCELA DOBAL
Los trabajadores que el año pasado debieron pagar IRPF vertieron el 5,4% de sus ingresos laborales al fisco en promedio. Entre los que ganaban más, el aporte ascendió a una media de 18% y, entre los que menos percibían, fue próximo al 1%.
Un informe de la Dirección General Impositiva (DGI) divulgado ayer, muestra que el año pasado hubo 327.932 contribuyentes del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas en la categoría II (rentas del trabajo) sin incluir los que declararon por núcleo familiar.
Esto significa que de los 1.193.114 trabajadores de los que DGI tiene información, solo el 27,5% pagó el impuesto, ya que el resto gana menos del mínimo imponible (que para ese año era de $ 14.427).
Esa porción de trabajadores que paga IRPF debió en promedio destinar el 5,4% de sus ingresos a Rentas Generales. No obstante, el porcentaje cambia según qué nivel de ingresos laborales tenga el trabajador.
Como es sabido, el IRPF es un impuesto progresivo que grava más a los mayores sueldos. Existen diversas tasas. La primera equivale a cero y es la que aplica a rentas del trabajo menores al mínimo imponible. Todo ingreso laboral que supere ese mínimo debe tributar con una tasa de 10% que no se aplica sobre el total del salario sino sobre la diferencia entre el salario y ese mínimo imponible (esto es, el tramo de ingresos que corresponde a la segunda franja de IRPF, gravada con 10%). Hay más franjas y por cada tramo se aplica una tasa diferente (de 15%, 20%, 22%, hasta llegar a 25%). Así, si un trabajador ganó más de $ 230.839 mensuales en 2010 fue gravado por todas las tasas, ya que a cada tramo de su sueldo se le aplicó una distinta.
Pero el informe de DGI -divulgado tras procesar datos del fin de la campaña de declaraciones juradas del impuesto- permite conocer a cuánto equivale del total de los ingresos laborales el dinero que los contribuyentes destinaron en 2010 al pago de IRPF.
El 5,4% es un porcentaje promedio, pero en el reporte se desglosa la información según ocho grupos diferentes.
Los contribuyentes que percibían los ingresos laborales más bajos -de entre $ 14.428 y $ 21.642- son unas 168.945 personas. Esas debieron destinar en promedio el 0,9% de sus ingresos al IRPF.
Un segundo grupo -con ingresos que van desde $ 21.643 hasta los $ 28.856- representó el 8% del total de contribuyentes (unos 94.910 trabajadores). En promedio, el 2,8% de sus ingresos laborales ingresó al Estado por concepto de IRPF.
Un peso similar tenían aquellos con ingresos de entre $ 28.857 y $ 43.284, que eran 93.533. Pero, por ganar más, debieron entregar una media del 5,8% de su renta laboral.
En tanto, 35.342 contribuyentes percibían entre $ 43.285 y $ 57.713 y en promedio entregaron el 8,9% de sus ingresos por trabajo al Estado.
Un quinto grupo de 29.318 contribuyentes tenían ingresos por entre $ 57.713 y $ 86.566 y el porcentaje que debieron pagar por IRPF fue en promedio de 10,8%.
Quienes percibieron entre $ 86.567 y $ 115.421, en tanto, sumaron 10.408 contribuyentes y lo que pagaron del impuesto representó el 12,5% de sus ingresos laborales en un año.
El siguiente grupo -de 9.203 trabajadores con entre $ 115.422 y $ 230.838- se vio obligado a dar a la DGI el 14,4% de sus rentas del trabajo. El último, comprendido por los 1.955 trabajadores que perciben aún más que ese monto, debieron contribuir con 18% de sus ingresos.
Como resultado de lo que pagaron todos, la DGI se hizo de $ 13.387 millones el año pasado. Los 168.945 del grupo de menores ingresos contribuyeron con 1%, mientras que los 1.955 de mayores ingresos volcaron 12,1% del total.
Luego de que la DGI procesara datos provenientes de declaraciones juradas y retenciones que efectuaron los empleadores, se encontró que el 19,4% del total de contribuyentes de IRPF tenía créditos a cobrar por unos $ 3.330 en promedio y el 5,7% tenía saldos a pagar por una media de $ 11.306, según surge del informe.
TIPO DE TRABAJO. Además de desagregar los datos por grupos de ingreso, la DGI presenta qué situaciones se dan según si el trabajador es dependiente o independiente. Entre los asalariados, deben pagar el impuesto el 25,8% de aquellos que perciben un solo ingreso y el 27,6% de aquellos que tienen varios. En el primer caso, los salarios promedio mensuales fueron de unos $ 22.281 y vertieron al Estado el 5,1%, mientras que en el segundo los salarios eran en promedio de $ 17.005 y tributaron el 5,8%.
Otro grupo lo constituyen los dependientes que también desempeñan trabajos de forma independiente. En este caso, el 77,8% son alcanzados por el IRPF. Sus ingresos son de $ 61.722 en promedio y deben aportar el 7,9%. Finalmente, el 35,8% de los trabajadores por cuenta propia entregaron al fisco el 4,8% de sus ingresos, que en promedio se ubicaron en 2010 en $ 28.890 mensuales.
Crecieron fondos de la DGI
La recaudación total neta de la Dirección General Impositiva (DGI) creció 10,7% real interanual en octubre hasta totalizar $ 13.891 millones, excluida la devolución de impuestos, según divulgó el organismo. Este crecimiento se observó en los ingresos por los cinco principales impuestos administrados por el fisco. La recaudación de IVA creció 8,5% interanual a precios constantes y la de Imesi lo hizo un 3,5%. En tanto, la de IRPF creció 29,9% frente a un año atrás, la del Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE) lo hizo un 2,2% y la de Impuesto al Patrimonio aumentó 7,5%.