Martín Inthamoussú se presenta desde hoy junto a María Mendive

Danza. Por dos funciones sube a escena "Extranjeros" en Teatro Lindolfo

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CARLOS REYES

Hoy y mañana a las 21 horas en Lindolfo (Juan Lindolfo Cuestas 1388) sube a escena "Extranjeros", una creación de Martín Inthamoussú y María Mendive que pone en diálogo danza y candombe. Entradas en Red UTS a $ 280.

"Para este trabajo a mí me interesaba mucho que el colectivo fuera diverso. La transdisciplina es algo que me interesa mucho y que creo debe ser más potenciada en Uruguay. Debe existir más diálogo entre todos los artistas y valorar el cruce de lenguajes como la herramienta contemporánea para el diálogo. María Mendive, entonces, aporta todo su bagaje de actriz y de esta manera trae una teatralidad que no es tan común a la danza. El cuerpo, la voz, la música, los visuales, todo está al mismo nivel de compromiso creativo. Ella también concibe la escena desde el cuerpo y en ese sentido la hace un actriz más descontracturada a la hora de investigar", comentó a El País Inthamoussú.

El espectáculo de esta noche cuenta con una larga historia detrás. En 2009 el bailarín y coreógrafo estrenó Auslander (vocablo que significa "extranjero" en alemán), donde trabajaba la idea de la construcción de la identidad a partir del desarraigo. "Durante un proceso de residencia en Alemania trabajé sobre la construcción del ser uruguayo en otro país. Como parte de esta misma investigación comienzo a trabajar en una trilogía titulada Trilogía oriental. La segunda parte de esta trilogía es Extranjeros, que nace a partir del proyecto Mama vieja premiado por la Comisión Bicentenario del Uruguay".

En este caso se cambió el punto de vista de la investigación y se tomó el trabajo de la identidad del extranjero en Uruguay. La idea fue investigar cómo se construye la identidad y cuáles son los rasgos claramente locales, que son construidos en base a otras identidades foráneas. "Para eso recurrimos a una investigación sobre la historia del candombe: cómo éste llega a nuestras tierras, y de ser algo absolutamente extranjero, pasa a ser algo totalmente nacional. La construcción desde la asimilación", explica el artista.

A partir de allí, quedarán planteados varios puntas, entre ellas, la identidad de un extranjero en Uruguay y la dialéctica genera una nueva identidad que al fin y al cabo es parte de la idiosincrasia nacional. Más ampliamente, el espectáculo interroga sobre qué significa actualmente ser extranjero.

"Esta pieza intenta tocar el tema de la identidad y cómo afecta el comportamiento de la gente. Intenta crear una situación en la cual el público es testigo de la realidad desnuda y de la asimilación de una experiencia humana", agrega el coreógrafo, quien especifica que en cuanto a la modalidad y lenguaje, en este espectáculo quería trabajar en una pesquisa que se acercara a la perfomance o poesía escénica.

La música está a cargo del DJ Leonad Mattioli, de la banda Latejapride. "Él le da un tono muy contemporáneo a la música en vivo. Por otro lado, tenemos la percusión de Picoia Riñón, que le da la raíz, los sonidos más terrenales, y a la vez elevados. El tambor como símbolo es muy fuerte en la escena. Los elementos visuales están a cargo del VJ Antar Kuri. Todos y cada uno de los artistas participaron del proceso desde el primer día. Hemos investigado cada uno desde su lenguaje, aportando al producto creativo final".

Consultado sobre el panorama actual de la danza local, el artista afirma: "La danza en Uruguay la veo como un creciente tsumani. Desde no hace mucho tiempo empezó a tener una viva participación del público y de los artistas. Esto básicamente se deba a algunas políticas culturales que han ayudado a desarrollar las creaciones locales". Entre ellas destaca la Sala Zavala Muniz como un espacio abierto y profesional.

"Eso es algo que coloca a Uruguay a otro nivel. Aún queda mucho por hacer. Es necesario un departamento de danza en la Dirección de Cultura, es necesario un centro coreográfico que provea espacios para la investigación. Desde las políticas culturales es urgente que la danza sea gestionada por gente que conozca el ámbito dancístico nacional, un espacio que de a poco debe ser considerado".

Trabajando con Drexler

El año próximo el Ballet Nacional Sodre estrenará "Tres hologramas", con coreografía de Martín Inthamoussú y música de Jorge Drexler. El bailarín comentó al respecto que fue "un experimento nuevo para mí trabajar sobre música previamente compuesta: por lo general yo trabajo sin música. El músico va componiendo en el desarrollo de los ensayos pero en este caso no se dio así. La estructura de Jorge ya estaba armada y yo coreografié sobre eso. Este fue otro de los desafíos que más disfruté del proceso. Jorge tiene un lenguaje íntimo y narrativo en su música y en eso conectamos muchos. Durante el proceso de creación estábamos muy conectados y hemos conseguido generar un intercambio por demás beneficioso para ambos".

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