Filarmónica cerró su temporada con una muy digna actuación

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En 1859 Grieg se encontraba estudiando en el Conservatorio de Leipzig, cuando escuchó por primera vez el Concierto para piano y orquesta de Schumann en la Gewandhaus interpretado por la viuda del compositor, la brillante pianista y compositora Clara Wieck. Si bien ya conocía parte de la obra de este autor a través de su profesor de piano E. F. Wenzel, quien le inculcó la admiración hacia este compositor, este concierto sería un punto ineludible de referencia para la creación de su concierto escrito nueve años después. La misma tonalidad de ambos y la ausencia del gran "tutti" que tenía como misión exponer los temas principales antes de que el piano los tomase por cuenta propia serán puntos de afinidad, no obstante la presencia del acento nacionalista marcado por la inclusión de la danza noruega "halling" en el último movimiento lo hará diferenciar notoriamente del anterior.

En 1868 durante su luna de miel en la hermosa región del norte de Zealand, más precisamente en la aldea danesa de Söllerod, nace su famoso concierto. Será estrenado por su autor el 3 de abril 1869 en Copenhagen. Al año siguiente será ejecutado en Oslo por el pianista y compositor noruego Edmund Neupert, a quien fue dedicada la obra. A pesar de los elogios entusiastas de Liszt por este concierto, Grieg no estaba convencido de su instrumentación. Prueba de ello son las diversas revisiones que el compositor realizó hasta llegar a una versión definitiva en sus últimos años de vida. Para mencionar sólo algunos de los cambios efectuados: supresión de la tuba, duplicación de los cornos y sustitución de la trompeta por los violoncellos en el segundo tema del primer movimiento.

Por la inesperada cancelación de la mezzosoprano Bernarda Fink se debió recurrir a una medida de emergencia para este concierto. La intervención del pianista argentino Luis Ascot no supo ser del todo convincente. Su ejecución fue poco limpia, con uso excesivo del pedal y por momentos poco sincronizada con la orquesta, seguramente debido a la falta de ensayos conjuntos. No obstante el público con sus cálidos aplausos valorizó el esfuerzo del solista que preparó este concierto en tan pocos días después de haber presentado una magnífica interpretación del Concierto Nº 2 de Liszt en el Teatro Colón de Buenos Aires. El pianista retribuyó tocando como bis el Polichinelo de Heitor Villa-Lobos.

Luego del intervalo se escuchó la tercera sinfonía de Mendelssohn, llamada comúnmente Escocesa. Esta junto a la Sinfonía italiana, son las predilectas del público dentro de las cinco sinfonías compuestas por este autor. Ambas nacieron en los respectivos países que habrían de darles los títulos con que se las conocerá después. Las mismas se diferencian por el modo, ya que la primera está escrita en la menor y la segunda en La mayor. La Escocesa se caracteriza por ser íntima, recogida, con melancolías latentes, mientras que la Italiana es extrovertida, llena de luz y pasión. Esta última -quizás debido a su carácter mediterráneo- fue compuesta fluidamente, mientras que la Sinfonía Escocesa tardó doce años en ser concluida; su estreno tuvo lugar recién el 3 de marzo de 1842 en la Gewandhaus de Leipzig y fue dedicada a la reina Victoria. Mendelssohn quedó subyugado ante la majestuosidad de los paisajes sombríos de Escocia, cuando en 1829 visitó la capilla del palacio de Edimburgo y quedó deslumbrado ante el castillo de Holy Rood, donde aún palpita el espíritu de María Estuardo. En esta sinfonía puede constatarse un desbordamiento sonoro que se refrena o se expande según la emoción vivida por el compositor, a la cual el director francés Franck Ollu supo responder equilibradamente. Si bien Mendelssohn es considerado un compositor romántico, no hay que olvidar su fuerte nexo con el clasicismo, donde el dominio de la forma prevalece ante cualquier estallido sentimental. No en vano su obra es considerada una bisagra entre ambos estilos.

Es para destacar la versatilidad de la Filarmónica para hacer frente a este compromiso inesperado en ocasión de su último concierto de la temporada 2011.

Orquesta filarmónica de Montevideo

ficha

Concierto dirigido por Franck Ollu. Solista: Luis Ascot (piano). Programa: "Concierto para piano y orquesta en La menor op 16", de Edvard Grieg; "Sinfonía N° 3 op. 56", de Félix Mendelssohn. Sala: Teatro Solís, 21 de noviembre.

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